NBA Europe ha entrado en una fase mucho más concreta. Las ofertas finales por las 12 franquicias permanentes del proyecto respaldado por la NBA y la FIBA alcanzaron al menos los 500 millones de dólares en cada ciudad objetivo, con varias propuestas por encima de los 1.000 millones. El dato sitúa la nueva liga en otro plano: ya no es solo una idea estratégica para el baloncesto europeo, sino una apuesta de capital a gran escala.
El plan mantiene como objetivo el lanzamiento en octubre de 2027 con 16 equipos: 12 franquicias permanentes y cuatro clubes con plazas rotatorias obtenidas por mérito deportivo a través de competiciones vinculadas al ecosistema FIBA. Las ciudades objetivo para esas primeras franquicias son Atenas, Barcelona, Berlín, Estambul, Londres, Lyon, Madrid, Manchester, Milán, Múnich, París y Roma, un mapa que prioriza grandes mercados occidentales y capitales deportivas con potencial comercial.
Una liga diseñada para atraer capital
La NBA presentó las ofertas como una señal de impulso para el proyecto. “Estamos muy satisfechos con las ofertas finales recibidas para las franquicias permanentes”, señaló Mark Tatum, subcomisionado de la NBA. “Esta será la mayor inyección de capital que haya visto jamás el baloncesto europeo, y contamos con claros favoritos en cada una de nuestras 12 ciudades objetivo, incluidos muchos clubes de baloncesto y fútbol ya existentes”, añadió.
El proceso ha reunido a más de 20 clubes de baloncesto y fútbol, además de grupos inversores, antiguos propietarios de franquicias NBA y potenciales socios financieros internacionales. Varias ofertas duplicaron las cantidades presentadas en la primera ronda, cuya fecha límite fue el 31 de marzo, y algunas candidaturas de mercados como Londres y París habrían superado los 1.000 millones de dólares. La NBA y sus asesores elevarán ahora las propuestas al Consejo de Gobernadores para ratificar a los socios preferentes y cerrar los acuerdos definitivos de forma progresiva.
La respuesta al poder de la Euroliga
El avance de NBA Europe llega mientras la Euroliga ha consolidado su propio camino. Varios de sus principales clubes han firmado renovaciones a diez años, entre ellos Real Madrid, Barça, Baskonia, Efes, Olympiacos, Panathinaikos, Maccabi, Zalgiris, Bayern y Villeurbanne. Ese movimiento refuerza la continuidad del proyecto europeo actual, pero no cierra por completo la puerta a NBA Europe: algunos acuerdos incluirían cláusulas de salida de 10 millones de euros que permitirían a determinados clubes optar por la nueva competición.
La tensión resume un choque de modelos. La NBA plantea una estructura de franquicias permanentes con una fuerte entrada de capital, mientras la Euroliga defiende el valor de las marcas ya construidas en el baloncesto europeo. Su CEO, Chus Bueno, ha sostenido que clubes como Real Madrid, Barcelona, Bayern u Olympiacos aportan propiedad intelectual, base de aficionados, historia, tradición y ciudad, y que ese valor debería ser tenido en cuenta antes de pedirles una inversión de entre 500 millones y 1.000 millones para entrar en la nueva liga.
Un modelo híbrido entre NBA, fútbol europeo y FIBA
NBA Europe no pretende replicar de forma exacta el modelo estadounidense. La estructura combina elementos propios de las grandes ligas norteamericanas, como el límite salarial, los derechos audiovisuales locales y las franquicias permanentes, con mecanismos más habituales en el fútbol europeo, como pagos en función del rendimiento, acuerdos de patrocinio de camiseta específicos para cada equipo y una parte de acceso por mérito deportivo. El resultado apunta a una liga cerrada en su base, pero con una ventana competitiva para clubes procedentes de otros circuitos FIBA.
El diseño económico es una de las claves del atractivo para los inversores. En el arranque, la participación accionarial de la nueva liga quedaría repartida al 50% entre los propietarios NBA y los dueños de las 12 franquicias permanentes. La NBA asumiría las pérdidas iniciales del proyecto mientras la competición escala hacia una operación rentable, lo que protegería a los propietarios de las nuevas franquicias de aportaciones extraordinarias de capital en la fase de lanzamiento. Las previsiones manejadas en el proceso apuntan a que las franquicias permanentes podrían alcanzar el punto de equilibrio en el tercer año.
El dinero como argumento deportivo
El modelo también busca cambiar la lógica económica del baloncesto europeo. Más del 80% de los ingresos centrales se transferiría inicialmente a los equipos mediante pagos fijos y una bolsa de rendimiento ligada a los resultados deportivos. En los seis primeros años, la liga prevé más de 1.500 millones de dólares en distribuciones fijas y variables a los clubes, mientras que otras estimaciones del proceso elevan a más de 10.000 millones las distribuciones previstas durante la primera década.
Esa estructura permite a la NBA presentar NBA Europe como una alternativa financiera a un ecosistema en el que muchos grandes clubes han sostenido históricamente pérdidas relevantes. La promesa no se limita al dinero de entrada por las franquicias: incluye reparto de ingresos, protección ante pérdidas iniciales, paquetes audiovisuales, patrocinios globales, merchandising, licencias, derechos audiovisuales locales, ingresos de taquilla y posibles proyectos de infraestructura en mercados donde los recintos deportivos todavía están lejos del estándar estadounidense.
El camino hasta octubre de 2027
El siguiente paso será político y contractual. La NBA llevará las ofertas al Consejo de Gobernadores, mientras continúa el trabajo con FIBA para cerrar los acuerdos largos y definir los socios finales en cada mercado. Los ganadores podrían anunciarse de forma escalonada, porque la complejidad de cada candidatura varía según la ciudad, el grupo inversor, la posible relación con clubes ya existentes y la estrategia de pabellón.
También queda abierto el encaje con la Euroliga. NBA, FIBA y la propia Euroliga mantienen conversaciones, aunque todas las partes transmiten que pueden avanzar sin un acuerdo global. NBA Europe todavía debe cerrar nombres, contratos, sedes, calendario competitivo y relación con los clubes históricos del continente, pero el volumen de las ofertas confirma que el proyecto ya se mueve en una dimensión nueva: la de una liga europea respaldada por miles de millones, diseñada para competir por inversión, marcas, audiencias y jugadores desde octubre de 2027.

