Los 900.000 euros del IPC para proteger el valor de las medallas paralímpicas
Víctor García
julio 10, 2026

El Comité Paralímpico Internacional ha concedido 900.000 euros a seis proyectos de investigación sobre clasificación, una inversión que afecta directamente a la imagen y credibilidad de sus competiciones y al valor de cada medalla paralímpica. El dinero no irá a los deportistas que suban al podio, sino a reforzar el sistema que debe garantizar que todos compitan en condiciones justas. Es decir, a la salud del propio sistema deportivo.

Las ayudas forman parte del programa Sport for Mobility, financiado por Toyota Mobility Foundation, y se destinarán a investigaciones sobre discapacidad física, intelectual y visual. Los proyectos tendrán una duración de entre 12 y 31 meses y podrán recibir hasta 250.000 euros cada uno. El objetivo es ampliar la base científica sobre la que se toman las decisiones de clasificación en los diferentes deportes paralímpicos.

La clasificación no es un asunto secundario

En el deporte paralímpico, la clasificación determina qué deportistas pueden competir entre sí según el impacto que tiene su discapacidad sobre el rendimiento en una disciplina concreta. No se trata únicamente de agrupar diagnósticos médicos, sino de reducir al máximo esa influencia para que el resultado dependa del talento, la preparación y la ejecución deportiva.

Por eso, cualquier duda sobre el sistema puede terminar afectando a toda la competición. Una clasificación incorrecta no solo modifica las posibilidades de un deportista. También puede condicionar una final, alterar un podio y poner bajo sospecha una medalla. El propio IPC considera la clasificación la piedra angular del deporte paralímpico, y estos seis proyectos buscan reforzar precisamente el conocimiento científico que sostiene sus decisiones.

El director ejecutivo del IPC, Mike Peters, destacó el nivel “excepcional” de las candidaturas y la colaboración entre federaciones e instituciones académicas. La directora de Clasificación, Tea Cisic, señaló además el creciente interés de las organizaciones deportivas y de la comunidad científica, aunque reconoció que la calidad de las propuestas debía equilibrarse con las prioridades del IPC y el dinero disponible.

Otra forma de repartir el dinero de los Juegos

La decisión llega en un momento en el que el Movimiento Olímpico debate cada vez más sobre cómo recompensar económicamente a sus deportistas. World Athletics abrió una nueva vía en París 2024 al pagar 50.000 dólares por cada una de las 48 medallas de oro del atletismo, con una inversión total de 2,4 millones de dólares. En Los Ángeles 2028 también premiará las platas y los bronces, aunque todavía no ha concretado las cantidades.

El COI ha elegido un modelo diferente. A partir de Milano Cortina 2026, cada deportista que participe en unos Juegos podrá recibir una ayuda de 10.000 dólares para apoyar su carrera o su transición profesional. El programa contará con un fondo de 140 millones de dólares por Juegos Olímpicos y no dependerá del resultado final. El criterio será haber llegado a los Juegos.

La idea es casi opuesta a la de premiar únicamente las medallas. No distingue entre el campeón y quien termina en la última posición, porque entiende que convertirse en deportista olímpico ya representa un resultado. En algún momento hay que situar la línea y la participación parece un punto razonable para reconocer años de entrenamiento, gastos y renuncias.

El IPC ha colocado esa línea en otro lugar. Sus 900.000 euros no premiarán ni el podio ni la participación, sino las condiciones en las que se decide el resultado. Es una inversión menos visible que entregar un cheque a un campeón, pero especialmente importante en el deporte paralímpico: antes de pagar una medalla, hay que garantizar que esa medalla se ha disputado bajo un sistema justo, comprensible y científico.