La PFA, principal sindicato de futbolistas de Inglaterra, ha denunciado a la EFL por el nuevo límite al gasto salarial establecido para los clubes de League One. La medida, aprobada en un contexto marcado por las pérdidas y las deudas de los equipos, reduce del 60% al 50% el porcentaje de los ingresos totales que los clubes pueden destinar al pago de los salarios de jugadores y entrenadores. Para los equipos recién descendidos, el recorte es igualmente significativo: durante su primer año en la categoría, el límite baja del 75% al 65%.
El conflicto no se limita al porcentaje destinado a las nóminas. La PFA cuestiona también el procedimiento utilizado para aprobar las nuevas reglas y sostiene que estas modificaciones no podían implementarse sin un acuerdo total dentro del PFNCC, el Comité Consultivo y de Negociación del Fútbol Profesional, en el que participan el sindicato, la EFL, la FA y la Premier League. En paralelo, la EFL defiende la reforma como una herramienta para contener el gasto, reducir la dependencia de los propietarios y mejorar la sostenibilidad financiera de los clubes.
La PFA cuestiona el nuevo límite salarial de League One
El cambio modifica de manera directa el margen que tendrán los clubes para construir sus plantillas. La reducción del 60% al 50% de los ingresos destinados a salarios supone una limitación relevante en una competición donde las diferencias económicas entre equipos pueden ser determinantes para competir por el ascenso o evitar el descenso. A esto se suma una regla específica para los recién descendidos, que verán reducido del 75% al 65% el porcentaje máximo que podrán utilizar para pagar a jugadores y entrenadores durante su primera temporada en League One. La normativa también restringe al 50% el uso de inyecciones de capital de los propietarios para financiar las nóminas.
Para la PFA, el problema no es únicamente económico, sino también procedimental. El sindicato sostiene que los clubes no tenían derecho a introducir estas restricciones sin alcanzar el acuerdo requerido dentro del comité consultivo y de negociación del fútbol profesional. En su denuncia, argumenta que el proceso utilizado para votar las nuevas medidas no se ajustó al mecanismo de consulta y acuerdo establecido entre los diferentes actores del fútbol inglés. Desde su perspectiva, limitar artificialmente el gasto salarial afecta directamente a las condiciones en las que los futbolistas desarrollan su actividad y, por ello, requiere la participación y aprobación de sus representantes.
La EFL defiende la reforma por la sostenibilidad de los clubes
La EFL respondió mostrando su preocupación y decepción ante la denuncia, pero defendió que los cambios forman parte de un marco diseñado para promover un control responsable del gasto. Su argumento se basa en una realidad financiera que afecta a buena parte del fútbol profesional inglés: pérdidas crecientes y una dependencia cada vez mayor de la financiación aportada por los propietarios. Desde esta perspectiva, limitar el gasto en salarios busca reducir la exposición de los clubes a situaciones económicas que puedan comprometer su funcionamiento.
El CEO de la EFL, Trevor Birch, ha defendido que la sostenibilidad financiera y la protección de los jugadores no son objetivos incompatibles. Según su planteamiento, los clubes con una situación financiera estable tienen mayores posibilidades de cumplir sus contratos, pagar los salarios a tiempo, invertir en instalaciones y generar oportunidades para sus futbolistas a largo plazo. Por eso, la gestora considera que retrasar la aplicación de la reforma mientras avanza la denuncia también representa un riesgo, ya que los clubes necesitan reglas que les permitan planificar sus finanzas y evitar comprometer recursos por encima de su capacidad.
