La salud mental de los atletas de élite dejó hace tiempo de ser un asunto que pueda abordarse únicamente desde la esfera individual. La presión por el rendimiento, las lesiones, los cambios personales, la exposición constante en redes sociales y las propias dinámicas de las organizaciones deportivas pueden influir profundamente en el bienestar de quienes compiten al más alto nivel. En este contexto, una nueva declaración de consenso internacional del Comité Olímpico Internacional (COI) plantea un cambio de perspectiva: cuidar la salud mental de los deportistas requiere la participación coordinada de todo el ecosistema que los rodea.
La declaración fue publicada en una edición especial del British Journal of Sports Medicine y es el resultado de un proceso internacional liderado por el COI, tras una reunión de consenso celebrada en Lausana en junio de 2025. En ella participaron 31 expertos internacionales, quienes analizaron 27 áreas prioritarias relacionadas con la salud mental y el bienestar de los deportistas. El documento actualiza las directrices publicadas en 2019 y propone avanzar desde una mirada centrada exclusivamente en el diagnóstico y el tratamiento hacia un modelo que también priorice la prevención, el bienestar, la detección temprana y el acompañamiento de los atletas durante las distintas etapas de sus carreras.
La salud mental como una responsabilidad de todo el deporte de élite
Uno de los principales planteamientos de la nueva declaración es que la responsabilidad de prevenir, reconocer y gestionar los problemas de salud mental no puede recaer únicamente sobre el atleta. El entorno en el que se desarrolla una carrera deportiva tiene un peso considerable: organizaciones, dirigentes, entrenadores, personal de apoyo, profesionales de la salud y compañeros de equipo pueden contribuir a generar espacios donde hablar sobre salud mental no sea visto como una señal de debilidad ni como un riesgo para la continuidad deportiva. Para el COI, construir ese entorno implica promover el bienestar y, al mismo tiempo, facilitar que quienes necesitan ayuda puedan acceder a ella sin temor a ser juzgados.
Esta mirada adquiere especial relevancia considerando que los atletas de élite pueden experimentar síntomas y trastornos de salud mental con una frecuencia similar o incluso superior a la observada en la población general, mientras enfrentan factores propios de la alta competencia. Una lesión que interrumpe años de preparación, la presión constante por alcanzar resultados, una transición importante en la vida personal o deportiva, la exposición a las redes sociales y las características de la cultura organizacional pueden convertirse en fuentes adicionales de tensión. Por eso, la declaración propone culturas deportivas que favorezcan la seguridad psicológica, reduzcan el estigma y las preocupaciones relacionadas con la confidencialidad y permitan que pedir ayuda no sea percibido como una amenaza para la carrera del deportista.
Seguimiento, prevención y apoyo durante toda la carrera
Las recomendaciones también ponen énfasis en la necesidad de incorporar mecanismos de seguimiento regular de la salud mental, cuando corresponda y siempre sobre la base de evidencia, para detectar dificultades antes de que se conviertan en problemas mayores. La propuesta no busca limitarse a identificar diagnósticos, sino generar un acompañamiento más continuo que permita reconocer cambios en el bienestar de los atletas y responder de manera oportuna. Para ello, las organizaciones deportivas están llamadas a contar con planes de acción claros frente a emergencias de salud mental y con servicios individualizados que consideren las diferencias culturales y las circunstancias particulares de cada deportista.
El acompañamiento, además, no debería terminar cuando cambia una etapa de la carrera. El documento destaca las necesidades que pueden aparecer durante momentos de transición, como el ingreso al deporte de élite o el retiro, y llama a prestar especial atención a atletas adolescentes y atletas paralímpicos. También reconoce la relación estrecha entre salud mental, lesiones y rendimiento, lo que hace necesario que entrenadores, personal de apoyo y profesionales sanitarios cuenten con formación adecuada a sus funciones. De esta manera, la salud mental pasa a formar parte de una estructura de apoyo que acompaña al atleta no solo cuando aparece una crisis, sino también durante los períodos de preparación, competencia, recuperación y transformación de su trayectoria deportiva.
