Aichi-Nagoya pone a prueba unos Juegos Asiáticos sin villa de atletas
Javier Nieto
septiembre 19, 2026

El Comité Olímpico Japonés estudia trasladar a parte de su delegación a hoteles reservados como alternativa después de detectar problemas en la distribución de las habitaciones de los Juegos Asiáticos Aichi-Nagoya 2026. Algunas asignaciones reunían a hombres y mujeres, mientras que deportistas, entrenadores, oficiales y personal sanitario habían sido colocados en los mismos cuartos sin atender a sus diferentes funciones. La situación ha adquirido una dimensión especial porque afecta al equipo anfitrión y aparece apenas antes de la ceremonia de apertura del 19 de septiembre. Los organizadores deben alojar hasta el 4 de octubre a alrededor de 17.000 participantes sin disponer de una villa de atletas convencional.

La decisión de no construirla respondía a una estrategia de contención del gasto y utilización de instalaciones temporales o ya existentes. El Olympic Council of Asia -OCA- sostiene que levantar una nueva zona residencial exclusivamente para el evento podía dejar una infraestructura costosa y con poca utilidad después de los Juegos. Sin embargo, prescindir de la villa no elimina sus funciones: obliga a distribuir entre hoteles, construcciones provisionales y un crucero los servicios de alojamiento, alimentación, transporte, seguridad, atención médica y convivencia que normalmente se concentran en un único recinto. Los problemas previos no demuestran por sí solos que fuera imprescindible construir, pero sí muestran que el ahorro en infraestructura permanente traslada una parte considerable del riesgo hacia la coordinación diaria.

Del proyecto permanente al alojamiento distribuido

El plan inicial contemplaba levantar la villa en los terrenos del antiguo hipódromo de Nagoya, dentro de una operación vinculada al posterior desarrollo urbano de la zona. La cancelación formal de su utilización para los Juegos se adoptó en diciembre de 2024, después de que el aumento de los costes llevara a revisar el proyecto. La transformación de los terrenos, sin embargo, continúa: el consorcio encabezado por Chubu Electric Power modificó su propuesta y prevé abrir alrededor de 2029 un nuevo barrio con viviendas, espacios comerciales, servicios y zonas de uso comunitario. Los organizadores no renunciaron, por tanto, al futuro desarrollo del emplazamiento, sino a construir y adaptar allí una villa temporal para después reconvertirla.

La alternativa consiste en repartir a las delegaciones entre hoteles, alojamientos privados y diferentes sedes residenciales próximas a las instalaciones deportivas. Alrededor de 2.000 personas ocuparán unidades temporales de madera similares a contenedores en la zona portuaria, mientras que el crucero italiano Costa Serena, atracado en el puerto de Nagoya, podrá recibir de manera rotatoria a entre 4.000 y 5.000 participantes. La solución reduce las construcciones permanentes, pero obliga a reproducir servicios que una villa centraliza habitualmente: comedores adaptados a diferentes necesidades, asistencia médica, gimnasios, zonas de recuperación, controles de acceso, acreditaciones y conexiones regulares con las sedes. También introduce condicionantes específicos. Si los vientos alcanzan una intensidad equivalente a la de un tifón, el barco deberá abandonar temporalmente el puerto y desplazarse mar adentro.

El ahorro se convierte en logística

Las primeras llegadas han expuesto las dificultades de esa coordinación. Integrantes de la delegación surcoreana se quejaron de la longitud de las camas y del espacio disponible en las unidades temporales, mientras que la apertura del alojamiento flotante produjo esperas de varias horas por problemas en la activación de acreditaciones. En el caso japonés, el jefe adjunto de misión, Hisashi Mizutori, explicó que algunas habitaciones se habían asignado exclusivamente mediante cálculos numéricos. Cinco hombres y cinco mujeres podían recibir cinco habitaciones dobles porque el número total de camas era correcto, aunque el reparto resultara inaplicable. También se mezclaron deportistas con entrenadores y personal médico que necesitaba espacio adicional para conservar su material. El equipo anfitrión había anticipado posibles dificultades y reservó habitaciones de hotel que ahora podría utilizar si no consigue modificar las asignaciones.

El comité organizador había preparado inicialmente el sistema para alrededor de 15.000 deportistas y oficiales, pero las inscripciones terminaron acercándose a 17.000 —aproximadamente 11.000 atletas y 6.000 integrantes de las delegaciones— después de la incorporación de nuevas modalidades y el aumento del programa hasta 469 pruebas de 43 deportes. La organización y la OCA acordaron limitar la participación y garantizar alojamiento a todos los inscritos, aunque esa diferencia de unas 2.000 personas redujo el margen disponible para separar equipos, sexos y funciones. El responsable de alojamiento, Yuta Matsuo, anunció la puesta en marcha de un centro de atención durante las 24 horas y aseguró que se introducirían mejoras conforme aparecieran las necesidades de cada delegación. El presidente del comité organizador y gobernador de Aichi, Hideaki Omura, afirmó también que los problemas serían atendidos individualmente.

Una prueba para los futuros grandes eventos

El director general de la OCA, Husain Al-Musallam, ha defendido que la solución debe evaluarse junto al coste y al uso posterior de una instalación permanente. “Se construye la villa, se gasta esa cantidad de dinero y después hay que comprobar qué sucederá tras la ceremonia de clausura y cuál será su utilización”, explicó. “La villa de atletas ofrece una buena imagen, pero al final tenemos que ser prácticos”. El presidente de la Comisión de Coordinación para Aichi-Nagoya, Tayyab Ikram, recordó que disponer de una villa no constituye un requisito obligatorio y calificó las diferentes formas de alojamiento como alternativas adaptadas a las circunstancias locales. La OCA tampoco plantea una fórmula única: las próximas ediciones de los Juegos Asiáticos, previstas en Doha y Riad, sí dispondrán de villas.

El funcionamiento durante la competición permitirá comprobar si la dispersión puede sostenerse a esta escala sin perjudicar el descanso, la privacidad, la seguridad o la preparación de los deportistas. También deberá determinarse si los traslados, la alimentación y la atención médica mantienen condiciones equivalentes en todos los alojamientos y si el gasto añadido en hoteles, transportes, instalaciones temporales y contingencias permanece por debajo del coste evitado con la cancelación de la villa. Aichi-Nagoya servirá así como una referencia para otros organizadores interesados en reducir construcciones permanentes: no solo deberá demostrar que podía prescindir de un nuevo complejo residencial, sino que todas sus funciones pueden prestarse de manera coordinada a una población temporal de alrededor de 17.000 personas.