El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, abrió el proceso para evaluar un eventual aumento de la financiación destinada a las 211 federaciones miembro del organismo, después de recibir una petición respaldada por UEFA, CONCACAF, Conmebol, AFC, CAF y OFC. La propuesta, impulsada inicialmente por UEFA y CONCACAF, plantea distribuir alrededor de 2.100 millones de dólares durante el ciclo 2027-2030, con un mínimo de 10 millones de dólares para cada asociación. Infantino respondió que está dispuesto a respaldar el mayor nivel de financiación adicional que pueda concederse de manera responsable, aunque remarcó que ninguna cifra puede considerarse todavía un compromiso aprobado. El asunto será analizado por el Consejo de la FIFA el 15 de octubre de 2026, después de una evaluación que deberá considerar la situación financiera del organismo y los mecanismos de gobernanza correspondientes.
La discusión sobre el dinero llega después de varios meses de tensión entre la FIFA y algunas de sus principales confederaciones. El punto de mayor conflicto fue la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial que buscaba concentrar operaciones comerciales y de competiciones de la FIFA y captar hasta 4.200 millones de dólares mediante inversores privados. El proyecto contemplaba elevar los recursos de FIFA Forward para las asociaciones miembro, pero generó una fuerte oposición de UEFA, CONCACAF y AFC, entre otras organizaciones, por las dudas planteadas en torno al proceso de consulta y la gobernanza. FIFA terminó retirando la iniciativa pocos días después de anunciarla, mientras UEFA comunicó que estudiaba posibles acciones legales relacionadas con el proyecto.
Una propuesta de 2.100 millones de dólares para las 211 federaciones
La petición de mayor financiación fue formalizada por Aleksander Čeferin, presidente de UEFA, y Victor Montagliani, presidente de CONCACAF, quienes plantearon que cada una de las 211 asociaciones recibiera al menos 10 millones de dólares adicionales durante el período 2027-2030. El cálculo eleva el reparto a unos 2.100 millones de dólares y se plantea como una liberación extraordinaria de recursos de las reservas de FIFA, que las confederaciones estiman en aproximadamente 6.000 millones de dólares después del Mundial de 2026. La propuesta fue posteriormente respaldada por otras confederaciones y quedó incorporada al debate que ahora debe evaluar la FIFA.
La respuesta de Infantino no fija el monto solicitado, pero sí establece un procedimiento para estudiar la propuesta. El presidente de FIFA pidió al secretario general, Mattias Grafström, recopilar los modelos financieros, las hipótesis y los antecedentes utilizados por las confederaciones para elaborar sus cálculos. La evaluación deberá determinar cuánto dinero podría entregarse adicionalmente, cuándo podrían efectuarse eventuales pagos y qué nivel de reservas debería conservar la FIFA para proteger sus obligaciones y su independencia financiera. También se deberán definir las condiciones de elegibilidad, aplicación, presentación de informes y auditoría asociadas a cualquier nuevo reparto.
El conflicto por FIFA Forward Enterprise y el nuevo escenario
El debate actual tiene como antecedente inmediato el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise. La FIFA había anunciado en julio una estructura que buscaba reunir sus operaciones comerciales y de competiciones en una nueva filial, con una valoración inicial de 20.000 millones de dólares y la posibilidad de captar hasta 4.200 millones mediante la venta de participaciones minoritarias a inversores. Según la propia FIFA, los recursos adicionales permitirían aumentar significativamente la financiación para las federaciones: el programa Forward habría pasado de 8 millones de dólares por asociación en el ciclo 2023-2026 a 20 millones en 2027-2030, además de una partida extraordinaria de 20 millones por federación dentro del programa Fast-Forward.
Sin embargo, la iniciativa provocó una reacción negativa entre varias confederaciones. UEFA comunicó que estudiaba acciones legales y solicitó a la FIFA conservar toda la documentación relacionada con el proyecto, mientras distintas asociaciones cuestionaron la forma en que se había planteado la iniciativa. Tres días después de su presentación oficial, Infantino anunció que la FIFA desistía del proyecto al considerar que las divisiones generadas impedían que continuara siendo útil para el objetivo inicialmente planteado. Ahora, la discusión vuelve al dinero que FIFA puede distribuir directamente desde sus recursos existentes: las confederaciones sostienen que el organismo tiene margen para aumentar los pagos sin recurrir a capital privado, mientras Infantino ha defendido que la propuesta comercial retirada buscaba generar recursos adicionales y que no pretendía sustituir la financiación que pudiera concederse responsablemente desde las reservas actuales.
