La Euroliga mantiene el diálogo con la NBA Europe mientras prepara su expansión
Javier Nieto
octubre 20, 2026

La Euroliga mantiene abiertas las conversaciones con la National Basketball Association -NBA- después de que sus clubes accionistas rechazaran una propuesta de colaboración el 6 de octubre. Su director ejecutivo, Chus Bueno, confirmó el lunes en una entrevista con ‘Reuters’ que hubo contactos posteriores a aquella reunión y advirtió del riesgo de dividir el mercado europeo entre competiciones rivales. “Las líneas telefónicas están abiertas y, si algo no ha funcionado, quizá haya algo que pueda funcionar en el futuro”, afirmó. La disposición a negociar convive con su propia estrategia: ampliar la competición, transformar las licencias en franquicias y anunciar nuevas incorporaciones a mediados de noviembre.

El rechazo de los propietarios en Como, Italia, afectaba a la oferta presentada, sin cerrar cualquier acuerdo posterior. NBA y la Federación Internacional de Baloncesto -FIBA- reiteraron después que continuarían preparando su liga europea, con 2027 como objetivo de lanzamiento y un modelo previsto de dieciséis equipos: doce permanentes y cuatro clasificados por méritos deportivos. Bueno sostiene que la Euroliga escuchará nuevas propuestas, aunque deberán responder a los intereses de sus clubes. Ambas partes conservan así la posibilidad de colaborar mientras desarrollan proyectos que podrían competir por participantes, inversión y público.

El coste de abandonar la Euroliga

Los compromisos de los accionistas forman parte de esa negociación. Bueno señaló que los trece clubes han firmado acuerdos de franquicia de diez años vinculados al plan de expansión. Explicó que una salida supondría afrontar una penalización y posibles reclamaciones individuales de otros clubes, además de perder los más de ochenta millones de euros que atribuye al valor de sus participaciones. Esa cifra no corresponde a una multa fija anunciada, sino al valor accionarial mencionado por el ejecutivo. También señaló que un eventual regreso exigiría pagar el precio de entrada vigente en ese momento. Son las consecuencias descritas por la dirección de la Euroliga, cuyo alcance dependería de los contratos y de las circunstancias de cada salida.

Bueno considera improbable que los equipos abandonen la competición para incorporarse a NBA Europe. “Creo que los equipos quieren estar juntos y actuar juntos. Eso es lo que estoy escuchando y lo que escuchamos en Como de todos ellos”, afirmó. Su argumento combina el valor de pertenecer a una estructura compartida con los costes de romper esa relación. Los compromisos contractuales pueden reforzar la posición negociadora de la Euroliga, pero no permiten dar por asegurada la permanencia de cada entidad. Del mismo modo, el interés de la NBA por clubes existentes no equivale a acuerdos confirmados de incorporación.

Veinticuatro equipos y un nuevo modelo económico

La expansión también avanza en el terreno deportivo. Dejan Bodiroga, presidente de la Euroliga, explicó en el programa ‘Radar Forum’ que la competición pasará de veinte a veinticuatro equipos en 2027-28, distribuidos en dos conferencias cuyos criterios todavía no están definidos. El proceso contempla hasta ocho nuevas franquicias, además de transformar las licencias de los trece accionistas. No son ocho equipos añadidos automáticamente a los veinte actuales: las franquicias regulan la participación a largo plazo y pueden corresponder a clubes que ya disputan el torneo. El procedimiento también contempla plazas de acceso desde la EuroCup.

El plan económico presentado el viernes proyecta distribuir 3.400 millones de euros entre los participantes durante diez años: 2.200 millones procedentes de ingresos y 1.200 millones de cuotas de franquicia, con posibles ventanas de expansión en 2027 y 2031. La organización reconoce que alrededor del 40% de sus clubes con licencia son financieramente sostenibles y pretende extender esa condición mediante crecimiento comercial y controles económicos. Las cantidades son previsiones, no recursos ya obtenidos. Además, los ingresos recurrentes y los pagos por nuevas franquicias tienen naturalezas diferentes: el equilibrio futuro dependerá también de la capacidad para sostener la actividad comercial y controlar los costes.

La negociación por un mercado compartido

La advertencia de Bueno sobre la fragmentación expresa el riesgo que percibe la Euroliga: que dos competiciones disputen clubes, jugadores, patrocinadores, derechos audiovisuales y espacio en el calendario. NBA y FIBA defienden que su proyecto puede atraer capital y ampliar el negocio europeo, con participación permanente y vías de clasificación deportiva. La competencia podría abrir oportunidades para nuevos inversores y ciudades, aunque también repartir la atención y los recursos entre ofertas distintas. El resultado dependería de qué equipos participen, qué ingresos generen y cómo encajen sus compromisos con las ligas nacionales y las selecciones.

Los anuncios de nuevas incorporaciones que Bueno prevé para noviembre y la concreción de los participantes de NBA Europe permitirán evaluar cuánto margen conserva una estructura compartida. Un acuerdo exigiría resolver la participación de los clubes en las decisiones, las condiciones de acceso y el reparto de ingresos. Por ahora, no se conocen públicamente los términos completos de la propuesta rechazada ni se ha anunciado un nuevo acuerdo. La nueva fase combina conversaciones abiertas con el avance de los respectivos proyectos: las decisiones sobre franquicias y participantes irán definiendo el espacio disponible para colaborar.