La Euroliga ha aprobado un nuevo plan económico que contempla repartir 3.400 millones de euros entre los clubes participantes durante los próximos diez años. La iniciativa, respaldada por los trece clubes accionistas en una reunión celebrada el 6 de octubre en el lago Como, establece una hoja de ruta para aumentar los ingresos comerciales, elevar el valor de la competición y fortalecer la estabilidad financiera de sus equipos. El proyecto se presenta en un momento clave para el baloncesto europeo, marcado por el interés de la National Basketball Association (NBA) en el mercado continental y por la decisión de los clubes de apostar por el crecimiento independiente de la competición.
La estrategia combina la distribución de ingresos comerciales con la expansión del modelo de franquicias, a través de dos posibles periodos de incorporación de nuevos equipos previstos para 2027 y 2031. De los 3.400 millones de euros proyectados, 2.200 millones procederían de los ingresos generados por la competición y 1.200 millones de las cuotas de franquicia. La Euroliga también aspira a alcanzar unos ingresos comerciales anuales de 648 millones de euros en el décimo año del plan y estima que el valor conjunto de la competición y sus clubes podría superar los 13.000 millones de euros durante ese periodo.
La Euroliga apuesta por las franquicias para aumentar su valor económico
Uno de los pilares del nuevo plan es la transición hacia un modelo basado en franquicias, con el que la Euroliga espera incrementar el valor de la competición y de sus clubes en un 25% a partir de la temporada 2026-2027. La iniciativa busca establecer un marco de largo plazo que favorezca la inversión, genere mayor estabilidad y permita a los equipos beneficiarse del crecimiento comercial del torneo. Para la organización, este cambio supone una oportunidad de consolidar su estructura económica y ampliar las vías de ingresos más allá de las distribuciones comerciales habituales.
Las proyecciones para la próxima década reflejan la dimensión de esta transformación. El valor colectivo de los clubes que cuentan actualmente con licencia podría alcanzar los 5.400 millones de euros, mientras que el de la propia competición llegaría a los 7.980 millones. Para impulsar la expansión, la Euroliga contempla dos ventanas de incorporación de franquicias, previstas para 2027 y 2031, y asegura que ya dispone de 15 ofertas vinculantes. Los ingresos derivados de estos derechos se sumarían a los recursos comerciales destinados a los equipos, aunque el desarrollo de estas etapas dependerá de la implementación del plan y de las condiciones de cada proceso de expansión.
Sostenibilidad financiera, control económico e inversión en instalaciones
La sostenibilidad financiera de los clubes es otro de los objetivos centrales de la estrategia. Según los datos presentados por la competición, actualmente el 40% de los equipos con licencia alcanza esa condición, mientras que la meta es que todos lleguen a ser financieramente sostenibles al finalizar la primera fase del plan de diez años. El director financiero de la Euroliga de Baloncesto, Xavi Puyada, señaló que el crecimiento del valor de la competición y de sus clubes permitirá mantener la propiedad de un activo valioso sin que los equipos tengan que asumir riesgos o realizar inversiones adicionales para beneficiarse de esa evolución.
El proyecto también contempla reforzar las normas de Fair Play Financiero y mantener las inversiones en áreas estratégicas como la tecnología y la innovación. A ello se suma la modernización de las instalaciones deportivas, considerada una prioridad para mejorar la infraestructura de los clubes y favorecer su desarrollo comercial. En este ámbito, la Euroliga cuenta con VenueCO, una iniciativa creada para facilitar a los equipos y otras partes interesadas el acceso a financiación y conocimientos especializados destinados a construir, renovar y optimizar recintos deportivos. Estas medidas se integran en una estrategia más amplia para consolidar la estructura financiera de la competición en un escenario de transformación del baloncesto europeo, después de que sus clubes rechazaran una oferta de la NBA y optaran por ampliar la Euroliga bajo su propio modelo de desarrollo.
