La escalada del conflicto armado en Oriente Próximo comienza a sacudir el calendario deportivo internacional. Los ataques de los hutíes de Yemen contra Arabia Saudí han obligado a aplazar varias competiciones de alto perfil, entre ellas el Six Kings Slam de tenis, partidos de la liga saudí y las finales de FIFAe. La incertidumbre también alcanza a eventos previstos para los próximos meses, como el Dakar, la Copa Asia y algunas carreras de Fórmula 1 y MotoGP, en una región que ha convertido el deporte en una de sus principales apuestas de proyección internacional.
El impacto no se limita a las fechas de los torneos. Las modificaciones del calendario afectan a deportistas, organizadores, patrocinadores y cadenas de televisión, que deben adaptarse a un escenario marcado por la inseguridad. Mientras algunas competiciones ya han anunciado cambios, otras mantienen sus planes a la espera de cómo evolucione la situación. El contexto pone bajo presión la estrategia saudí de atraer grandes eventos deportivos y consolidarse como un destino de referencia para las principales disciplinas.
El conflicto en Oriente Próximo obliga a modificar el calendario deportivo
Uno de los cambios más visibles afecta al tenis. El Six Kings Slam, exhibición en la que estaba prevista la participación de Carlos Alcaraz, pasó del 21-24 de octubre al 27-30 de diciembre por razones logísticas, según explicó Turki Al-Sheikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudí. A esta modificación se suma el aplazamiento de las finales de FIFAe, que debían celebrarse en Yeda entre el 16 y el 25 de octubre y que todavía no cuentan con una nueva fecha confirmada.
El fútbol saudí también ha tenido que reorganizar su programación, con tres partidos trasladados a otras fechas. Dos encuentros se disputarán el 19 de diciembre, mientras que el enfrentamiento entre Al Ahli y Al Nassr, equipo en el que juega Cristiano Ronaldo, fue reprogramado para el 6 de marzo de 2027. Sin embargo, no todos los acontecimientos previstos en el país han sufrido modificaciones: el combate entre Canelo Álvarez y Christian Mbilli, programado para el 31 de octubre en Riad, se mantiene, según su promotor. La situación evidencia que las decisiones se están tomando evento por evento, en función de las condiciones y de las evaluaciones de cada organización.
En los deportes de motor, la incertidumbre ya había provocado ajustes importantes. La Fórmula 1 canceló en marzo los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí debido a la guerra con Irán, mientras que las carreras de Catar, previstas del 27 al 29 de noviembre, y Abu Dabi, del 4 al 6 de diciembre, continúan en el calendario por ahora. Imola aparece como una posible alternativa para el cierre de la temporada. MotoGP, por su parte, trasladó el Gran Premio de Catar, inicialmente previsto para abril, al 8 de noviembre. A estos movimientos se suma la cancelación de la ronda saudí del Campeonato Mundial de Rally (WRC), otra señal de las dificultades que enfrenta la región para garantizar la continuidad de sus competiciones.
La incertidumbre amenaza los grandes eventos y la inversión deportiva del Golfo
Las mayores dudas se concentran en los eventos programados para comienzos de 2027. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) mantiene abierta la posibilidad de aplazar la Copa Asia, prevista en Arabia Saudí a partir del 7 de enero, incluso hasta 2028. En paralelo, la organización del Rally Dakar trabaja en una ruta alternativa dentro del país para la prueba que debe comenzar el 1 de enero. También se ha planteado un plan alternativo de menor escala en Marruecos. Estas decisiones requieren coordinar aspectos deportivos, logísticos y comerciales, especialmente en competiciones internacionales que movilizan equipos, personal técnico, proveedores y grandes operaciones de transporte.
La crisis también se suma a las consecuencias de la guerra con Irán, que ya afectó a otros acontecimientos deportivos en Oriente Próximo. Entre ellos figuran la Finalissima entre Argentina y España, la pretemporada de la NBA en la región y las WTA Finals, que fueron trasladadas de Riad a Indian Wells. La acumulación de cambios plantea nuevos desafíos para las organizaciones que habían incorporado al Golfo a sus planes de expansión, tanto por la capacidad de mantener sus compromisos como por la necesidad de ofrecer garantías a deportistas, socios comerciales y espectadores.
El impacto económico comienza a reflejarse en las cuentas de algunas compañías. Liberty Media, propietaria de la Fórmula 1 y MotoGP, registró una caída del 70,3 % en sus beneficios durante el primer semestre, en un periodo marcado por la reprogramación del calendario. En el segundo trimestre, los ingresos de la Fórmula 1 disminuyeron un 38 %, mientras que los procedentes de patrocinios retrocedieron un 44 %. Aunque se ha estimado que las dos carreras canceladas representaban alrededor del 2 % de los ingresos anuales de la categoría, las consecuencias de la inestabilidad pueden extenderse a los acuerdos comerciales y a la planificación de futuras temporadas.
La preocupación también alcanza a las inversiones deportivas saudíes. Se ha informado de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) está reevaluando su inversión de 5.300 millones de dólares en LIV Golf, el circuito que forma parte de la estrategia del país para ampliar su presencia en el deporte internacional. Al mismo tiempo, Arabia Saudí mantiene proyectos de gran envergadura, como la organización de la Copa Mundial de la FIFA de 2034, mientras que el circuito ATP prepara la incorporación de un torneo Masters 1000 en el país para 2028. La evolución del conflicto será determinante para las decisiones que deban tomar federaciones, promotores y socios comerciales ante un calendario cada vez más condicionado por la seguridad regional.
