Emma Jeffcoat, una bombera entre el triatlón olímpico
Javier Nieto
noviembre 5, 2026

El 30 de octubre, Emma Jeffcoat se graduó como bombera en Nueva Gales del Sur, Australia. Ocho días después, el sábado 7 de noviembre, tiene prevista otra cita: la Copa del Mundo de triatlón de Hong Kong, en la que figura inscrita según World Triathlon. La australiana, que disputó la prueba individual y el relevo mixto en Tokio 2020, acaba de incorporarse a Fire and Rescue NSW.

Hubo un tiempo en que un viernes de recuperación dejaba a Jeffcoat con una duda: “¿Qué hago con todo este tiempo?”. Para ella, un día suave ya incluía gimnasio y 90 minutos de bicicleta. La respuesta fue buscarse un trabajo en una piscina de olas en Melbourne, donde podía aprovechar sus conocimientos de enfermería y surfear antes o después del turno. Su entrenador le recordó que también podía descansar.

De los domingos en la playa a la bicicleta prestada

Jeffcoat creció en las playas del norte de Sídney. Entró en un club de salvamento a los seis años y pasaba allí los domingos. También buceaba con su padre. “Nadaba todo el año y practicaba salvamento marítimo cada verano”, recordó en una entrevista con ‘The Mermaid Society’. Por entonces quería competir profesionalmente en las pruebas de salvamento, que la llevaban de playa en playa por la costa australiana.

“Me presenté con la bicicleta de montaña de una amiga”, contó sobre su primer triatlón. Apenas sabía manejar los cambios y aun así se clasificó para los campeonatos nacionales. Mientras empezaba a competir, estudió Enfermería en la Universidad de Sídney y se interesó por la atención de urgencias. En 2024 explicó que había compaginado los entrenamientos con turnos de enfermería reservando días para cada actividad: “Se trata de tener la disciplina de saber a qué dedicar mi tiempo y mi atención ese día”.


Lo que cambió después de Tokio

Después de sus primeros Juegos, Jeffcoat seguía queriendo clasificarse para otros, pero también empezó a pensar en lo que quería hacer fuera de la competición. “Después de Tokio, amplié un poco la mirada”, explicó en ‘Triathlon Nutrition Academy’. Le ilusionaba seguir trabajando en el ámbito sanitario, llegó a plantearse la posibilidad de ser paramédica y hablaba de sus ganas de formar una familia. Lo contó años antes de graduarse como bombera.

También cambió su manera de comer en los días de entrenamiento. Durante una etapa, contó, sentía que tenía que “ganarse el derecho a comer” haciendo ejercicio. Tras trabajar con una dietista, empezó a preparar con antelación lo que iba a necesitar. En el coche llevaba una nevera portátil con avena, un bocadillo y tentempiés. Así podía comer antes y después de las sesiones, incluso en jornadas como aquel miércoles en que encadenaba carrera a pie, natación, gimnasio, fisioterapia y una prueba ciclista nocturna. Llegaba a casa cerca de las nueve.

Lo que hace por gusto

“Creo que una atleta feliz es una atleta rápida”, decía Jeffcoat. Para ella, eso significa hacer sitio al surf, a montar a caballo y a escaparse a la costa. En la misma entrevista reconocía que las redes sociales muestran los mejores momentos y dejan fuera muchas jornadas agotadoras. Seguir haciendo las cosas que le divierten, explicaba, le ha ayudado a conservar las ganas de competir.

Tras Tokio, el Comité Olímpico Australiano la invitó a visitar colegios con el programa ‘Olympics Unleashed’. “Me gusta mucho hablar en público y trabajar con niños. No tuve que pensármelo”, explicó a AusTriathlon. En las aulas de Nueva Gales del Sur habla de los hábitos que adquirió de niña y de las habilidades físicas y mentales que pueden servirles a los alumnos para perseguir sus propios objetivos. Dice que en esas visitas no puede evitar compartir su frase favorita: “Atrévete a soñar”.