Almaty marca el ritmo del jiu-jitsu asiático rumbo a Nagoya
Farzad Youshanlou
julio 19, 2026

Almaty se convirtió del 13 al 18 de julio en el centro del jiu-jitsu asiático con la celebración de uno de los eventos más importantes del calendario continental, que combinó el Campeonato Asiático con la novena Asamblea General de la Ju-Jitsu Asian Union, en una cita clave antes de los 2026 Asian Games.

El Almaty Arena fue escenario durante varios días de una doble competición: por un lado, las decisiones estratégicas para el futuro de la disciplina en Asia y, por otro, la lucha de los mejores atletas del continente por los títulos regionales.

La Asamblea General, presidida por Abdulmunem Al Hashemi, se centró en la coordinación entre las federaciones nacionales, el fortalecimiento de la estructura continental y la preparación final de cara a Nagoya. Entre los principales temas tratados estuvieron la mejora de los sistemas regionales, los estándares de arbitraje y la organización técnica de las competiciones internacionales.

En el tatami, Emiratos Árabes Unidos volvió a confirmar su posición como una de las grandes potencias del jiu-jitsu asiático. El equipo emiratí tuvo un inicio destacado en las categorías juveniles, donde consiguió 15 medallas, demostrando la fortaleza de su programa de desarrollo y la inversión realizada en las nuevas generaciones. Ese dominio continuó en la categoría adulta, donde Emiratos sumó nueve medallas en la primera jornada de competición, manteniéndose entre los principales candidatos al título continental.

Uno de los momentos más destacados del campeonato llegó de la mano de Annie Ramirez. La representante de Filipinas conquistó su tercer título asiático consecutivo en la categoría femenina de -57 kg tras imponerse en la final a una fuerte rival de Mongolia. Su triunfo confirmó su regularidad al más alto nivel y contribuyó al tercer puesto de Filipinas en la clasificación general por equipos.

La selección anfitriona de Kazajistán, junto con India, Vietnam, Uzbekistán y Kirguistán, también protagonizó actuaciones destacadas en un torneo que reflejó el crecimiento y la competitividad del jiu-jitsu en diferentes regiones de Asia.

Más allá de los resultados deportivos, Almaty representó una prueba fundamental antes de los Juegos Asiáticos. A menos de dos meses del inicio de Nagoya, las federaciones aprovecharon la competición para evaluar a sus atletas, ajustar estrategias y medir el nivel técnico de sus equipos.

Los resultados obtenidos en Kazajistán muestran que el jiu-jitsu asiático atraviesa una nueva etapa, con una competencia cada vez más equilibrada y donde las potencias tradicionales ya no tienen garantizado el dominio. En Nagoya, cada detalle puede marcar la diferencia en la lucha por las medallas.