Arabia Saudí había presentado los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029 como una postal del futuro: nieve en el desierto, montañas transformadas en pistas de esquí y un megacomplejo urbano capaz de albergar disciplinas que históricamente parecían ajenas al clima y a la geografía del país. Sin embargo, ese relato sufrió su primer gran frenazo tras el anuncio del aplazamiento indefinido del evento, inicialmente previsto en el corazón del proyecto NEOM.
El Comité Olímpico de Arabia Saudí y el Consejo Olímpico de Asia (OCA) comunicaron que no existe aún una nueva fecha para la celebración, aunque mantienen la intención de realizarlo en los próximos años. La explicación oficial apunta a un “marco actualizado para futuras sedes”, fruto de meses de conversaciones y orientado a introducir de forma gradual los deportes de invierno en el país y en Asia Occidental, a través de eventos independientes que permitan formar deportistas, jueces y técnicos.
NEOM, el símbolo del futuro que ahora enfrenta la realidad de los plazos
El aplazamiento impacta directamente en NEOM, el ambicioso proyecto urbano valorado en más de 500.000 millones de dólares concebido para diversificar la economía saudí más allá del petróleo. Dentro de este plan, Trojena —la zona montañosa diseñada como una villa alpina con lago artificial y pistas de esquí con nieve generada entre diciembre y marzo— debía convertirse en la sede de unos Juegos inéditos por su localización y concepto.
No obstante, informes previos ya advertían sobre las dificultades para completar a tiempo la infraestructura necesaria, incluida la estación de esquí. Incluso se había deslizado la posibilidad de posponer la cita hasta 2033. Aunque el comunicado oficial evita referirse a retrasos en las obras, el contexto revela que la magnitud del proyecto ha comenzado a chocar con la complejidad técnica y logística de materializarlo en los plazos anunciados.
Un calendario deportivo ambicioso que se reordena
Los Juegos Asiáticos de Invierno estaban llamados a ser el primero de tres grandes hitos deportivos para Arabia Saudí en esta década, junto con la Expo Riad 2030-2031 y la Copa Mundial de fútbol de 2034. En ese diseño estratégico, NEOM no solo sería la sede de deportes de invierno, sino también una de las ciudades anfitrionas del Mundial, con la promesa de un estadio futurista a 3.500 metros sobre el nivel del mar con capacidad para más de 46.000 espectadores.
El nuevo enfoque planteado por las autoridades deportivas prioriza ahora la organización de eventos más pequeños y específicos en los próximos años, con el objetivo de construir una base técnica y humana antes de asumir un desafío de la magnitud de unos Juegos continentales. La narrativa de transformación acelerada da paso, al menos por ahora, a un proceso más gradual en la incorporación de disciplinas invernales en un territorio que busca redefinir su lugar en el mapa deportivo mundial.




