Así se gana el billete olímpico a Los Angeles 2028 en judo
Javier Nieto
enero 20, 2026

La temporada internacional de judo arranca con un trasfondo que va más allá de la competición inmediata. Con el inicio de 2026, el calendario marca el primer año completo del ciclo olímpico rumbo a Los Ángeles 2028, un periodo en el que cada combate empieza a tener consecuencias estratégicas. El Paris Grand Slam, previsto para febrero, será la primera gran cita del año, precedido por los Opens continentales de Casablanca y Sofía, los primeros escenarios donde los judocas podrán empezar a construir su posición en el ranking mundial.

El arranque del curso coincide con un momento clave para deportistas y federaciones: la activación progresiva del sistema de clasificación olímpica. Aunque la fase decisiva no comenzará hasta mediados de año, el reparto inicial de puntos ya condiciona calendarios, selecciones de torneos y planificación deportiva. Entender cómo funciona el sistema de ranking de la International Judo Federation es, desde ahora, parte esencial del rendimiento. Un sistema que probablemente premiará la constancia, la excelencia en grandes citas y la capacidad de sostener el rendimiento en el tiempo, más que el talento puntual o el éxito aislado.

Dónde se ganan los puntos que llevan a los Juegos

Aunque París abrirá el año con uno de los torneos más emblemáticos del circuito, el verdadero punto de inflexión llegará en junio, con el Ulaanbaatar Grand Slam, momento en el que se activa formalmente el proceso de clasificación para Los Ángeles 2028. Desde entonces, cada resultado contará de forma directa para el acceso a las plazas olímpicas, elevando el valor estratégico de cada competición.

El ranking mundial se construye a partir de resultados obtenidos en competiciones reconocidas por la IJF. Los judocas pueden sumar puntos en Opens continentales, Grand Prix, Grand Slams, Masters, campeonatos continentales, campeonatos del mundo y en los propios Juegos Olímpicos, con un peso distinto según la categoría del evento.

Este abanico permite múltiples vías de progresión, pero también exige una planificación precisa. No todas las competiciones ofrecen el mismo retorno en puntos, y el sistema está diseñado para reflejar el nivel competitivo real del momento, no solo el historial acumulado del deportista.

Puntos que caducan: la presión constante del rendimiento

Uno de los pilares del sistema es la caducidad de los puntos. Durante los 12 meses posteriores a una competición, los puntos se mantienen íntegros. A partir de ese momento, su valor se reduce a la mitad y, transcurridos 24 meses, desaparecen por completo del cómputo. La referencia temporal no es arbitraria: el cálculo se realiza por semanas oficiales del calendario IJF, con el lunes como inicio. Esto significa que un resultado puede perder valor de forma inmediata al comenzar la semana equivalente del año siguiente, obligando a los atletas a sostener su rendimiento si quieren mantener su posición.

No obstante, el sistema contempla ajustes específicos para asegurar un trato equitativo entre continentes. Los campeonatos continentales, por ejemplo, se consideran como si se celebraran todos en la misma semana, independientemente de su fecha real. De este modo, la reducción y expiración de puntos se aplica de forma uniforme, evitando ventajas derivadas del calendario. Estas normas están recogidas en la reglamentación deportiva y organizativa de la IJF y forman parte de un modelo que busca equilibrar oportunidades en un circuito verdaderamente global.

Cuando dos o más judocas empatan en puntos totales, el ranking aplica una jerarquía clara. Primero se prioriza la suma de puntos obtenidos en campeonatos del mundo, seguida de los resultados en Grand Prix, Grand Slams y Masters. Si el empate persiste, se comparan los mejores resultados individuales, uno a uno. En situaciones que afectan directamente a la clasificación olímpica y donde no se logra un desempate técnico, la decisión final recae en el Comité Ejecutivo de la IJF.

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