Clara Wu Tsai, dueña del New York Liberty (WNBA), impulsa un fondo millonario para investigar la salud femenina en el deporte
Juan José Saldaña
enero 31, 2026

La salud de las atletas femeninas comienza a ocupar un lugar que durante décadas le fue esquivo en la agenda del deporte global. Clara Wu Tsai, copropietaria de New York Liberty en la WNBA, encabeza una inversión de 50 millones de dólares destinada a cerrar una brecha histórica en la investigación médica aplicada a mujeres deportistas, un terreno que, según especialistas, ha estado dominado por estudios basados en la fisiología masculina.

La financiación, realizada junto a David Ott y Jane Ott, apunta directamente al trabajo del Instituto de Salud, Deportes y Rendimiento de la Mujer (WHSP), creado por la familia Ott junto a la doctora Kathryn Ackerman. El objetivo es acelerar la investigación, la formación médica y la atención clínica especializada para atletas femeninas, abriendo un campo científico que hasta ahora avanzaba con datos incompletos y enfoques que no consideraban las particularidades biológicas de las mujeres.

Una deuda científica con las atletas

“La investigación médica siempre se basó en la fisiología masculina”, explicó Ackerman al anunciar el proyecto, evidenciando un problema estructural que trasciende al deporte. Durante décadas, los protocolos, tratamientos y recomendaciones de rendimiento se construyeron sobre estudios realizados mayoritariamente en hombres, dejando a las mujeres deportistas en un terreno de ensayo y error.

El WHSP buscará revertir ese vacío con investigaciones que abarcan un amplio espectro de disciplinas y perfiles: remeros olímpicos, jugadoras de rugby, futbolistas adolescentes, bailarines y corredoras ya forman parte de los primeros trabajos en curso. Además, el instituto plantea estudios con grupos demográficos diversos, desde adolescentes hasta atletas profesionales y mujeres posmenopáusicas, ampliando el foco más allá del alto rendimiento.

Inversión, deporte femenino y una nueva lógica de valor

El movimiento liderado por Wu Tsai no es un gesto aislado dentro del ecosistema del deporte femenino. Un año antes, Michele Kang, propietaria del Olympique de Lyon y del Washington Spirit, destinó otros 50 millones de dólares a iniciativas similares centradas en la salud de las atletas, con énfasis en el fútbol femenino. La coincidencia revela una tendencia creciente: las propietarias y dirigentes del deporte femenino comienzan a invertir no solo en infraestructura y talento, sino también en ciencia aplicada.

En paralelo, Wu Tsai y su esposo Joe Tsai abrieron el capital de New York Liberty con una valoración de 450 millones de dólares, cifra récord en el deporte femenino global. Parte de esos recursos se destinarán a un nuevo centro de entrenamiento valorado en 80 millones. En ese contexto, la inversión en investigación médica aparece como una extensión natural de una nueva manera de entender el valor del deporte femenino: no solo como espectáculo, sino como un espacio que requiere conocimiento específico, recursos propios y estándares científicos acordes a sus protagonistas.

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