La investigación científica se ha convertido en una herramienta indispensable para afrontar algunos de los mayores desafíos del deporte moderno. Temas como la igualdad de género, el bienestar de los atletas o el fortalecimiento de las organizaciones deportivas requieren soluciones sustentadas en evidencia, capaces de traducirse en acciones concretas. En ese escenario, el Centro de Estudios Olímpicos (OSC) del Comité Olímpico Internacional (COI) ha consolidado sus programas de becas de investigación como un puente entre la academia y la toma de decisiones, permitiendo que el conocimiento generado por especialistas de todo el mundo tenga un impacto directo en el desarrollo del Movimiento Olímpico.
Uno de los ejemplos más recientes será protagonista de la Cumbre Mundial sobre Mujeres y Deporte 2026 del Grupo Internacional de Trabajo sobre Mujeres y Deporte (IWG), que se celebra en Birmingham, Reino Unido. Allí, la profesora Clare Hanlon, de la Universidad Victoria, presentará una investigación respaldada por una subvención del Centro de Estudios Olímpicos que dio origen a las directrices del COI para la captación y retención de mujeres entrenadoras. Su trabajo refleja cómo los programas de becas no solo financian investigaciones, sino que también facilitan la colaboración directa con el organismo olímpico para transformar los hallazgos científicos en políticas aplicables dentro del deporte internacional.
La investigación que dio forma a las nuevas directrices del COI
El proyecto encabezado por Clare Hanlon formó parte del Programa Avanzado de Becas de Investigación Olímpica y se desarrolló en estrecha colaboración con la Unidad de Igualdad de Género, Diversidad e Inclusión del COI. Durante el proceso, el equipo recopiló información proveniente de distintas federaciones internacionales para identificar qué prácticas organizacionales resultan realmente efectivas a la hora de atraer, desarrollar y retener a mujeres entrenadoras, una de las principales brechas que aún enfrenta el deporte de alto rendimiento.
Los resultados de esa investigación se transformaron posteriormente en la publicación «Buenas prácticas para fomentar la participación de mujeres entrenadoras en las federaciones internacionales», documento que entrega ejemplos de iniciativas ya implementadas con éxito y una lista de verificación basada en evidencia para orientar futuras decisiones de las organizaciones deportivas. Para Hanlon, trabajar directamente con quienes diseñan las políticas permitió responder a necesidades concretas del sistema deportivo, generando herramientas que pueden ser aplicadas de inmediato por las federaciones y fortaleciendo la toma de decisiones basada en evidencia. Desde el COI, la directora de Igualdad de Género e Inclusión, Primrose Mhunduru, destacó que esta colaboración demuestra cómo la investigación científica puede convertirse en un elemento esencial para construir políticas más sólidas y efectivas.
Las becas que conectan a la academia con el Movimiento Olímpico
El impacto de estos programas va mucho más allá de un único proyecto. Desde 1999, el Programa Anual de Becas de Investigación para Estudiantes de Doctorado e Investigadores Noveles ha impulsado estudios relacionados con el olimpismo, mientras que el Programa Avanzado de Becas de Investigación Olímpica, creado en 2014, permite que investigadores consolidados trabajen directamente junto a las distintas áreas del COI en temas considerados prioritarios para el desarrollo del deporte. Además del respaldo financiero, ambos programas promueven un intercambio permanente entre la comunidad científica y el COI.
Ese modelo de colaboración también quedó reflejado en el trabajo de la Dra. Janja Tekavc, investigadora de la Universidad de Maribor, en Eslovenia, quien desarrolló un estudio sobre los conocimientos en salud mental de jóvenes atletas de élite. Gracias al apoyo del Centro de Estudios Olímpicos, los resultados pasaron de ser una investigación académica a convertirse en una herramienta que hoy orienta el trabajo del COI en materia de bienestar psicológico. La propia investigadora destacó que el acompañamiento recibido durante todo el proceso permitió que sus hallazgos se transformaran en acciones concretas, mientras que Scott Sloan, director sénior de proyectos de salud mental del COI, subrayó que esta cooperación con el mundo académico fortalece las decisiones estratégicas del organismo y amplía su capacidad para desarrollar programas respaldados por evidencia científica en beneficio de los atletas de todo el mundo.
