Cómo los Juegos Suramericanos de la Juventud han impulsado a Panamá
Samuel McCollin
abril 16, 2026

Panamá, un país pequeño en territorio, pero gigante en cuanto a la hegemonía generacional de figuras deportivas reconocidas en el mundo, ha comenzado a dar pasos significativos en la recuperación de ese reconocimiento deportivo y en el desarrollo de otras disciplinas que al igual como en otros países del continente americano ha tenido que enfrentar a muchos obstáculos para lograr sus objetivos. Su mejor ejemplo es cómo está desarrollando los IV Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, que están teniendo lugar entre el 12 y el 25 de abril.

El mundo entero ha oído hablar acerca del legendario boxeador multicampeón Roberto “Manos de Piedra” Durán; también del lanzador y único entronizado de forma unánime al Salón de la Fama Mariano Rivera; o de un campeón olímpico en Beijing 2008, Irving Saladino, entre otras figuras que han dejado una marca a nivel internacional en otros deportes más globalizados.

Cambiando la actual realidad panameña

Con estas y otras figuras se podía pensar que es un territorio que produce íconos del deporte con frecuencia, sin embargo, ese desarrollo y presencia no ha sido sostenible en el tiempo, una realidad que hoy Panamá intenta cambiar.

Deportes como el baloncesto, siendo el único deporte colectivo del país en haber llegado a unos Juegos Olímpicos, ha pasado por horas muy bajas que le ha llevado a perder protagonismo, como también ha sucedido en el voleibol, entre otras disciplinas que incluyen deportes individuales.

Han sido varios deportes en el país que han ido recuperándose a través de nuevas ideas, dirigencias que han podido tomar decisiones efectivas, como implementar proyectos que han permitido cambiar resultados u obtener logros que antes no se veían, como ha sucedido con el fútbol que ha clasificado a su primera Copa Mundial en 2018, y hasta hace poco por segunda vez en lo que será la cita venidera en junio; entre otros deportes como la gimnasia que ha contado con una generación dorada de jóvenes atletas que en poco tiempo han colocado el nombre de Panamá en un ámbito deportivo distinto con las impresionantes presentaciones de Hilary Heron o Karla Navas; un caso parecido cono el ciclismo que ha tenido presencias consecutivas en juegos olímpicos a través de Christofer Jurado o Franklin Archibold.

El golpe de Atheyna Bylon

A nivel panamericano y a nivel olímpico, Panamá también se ha situado en el podio en disciplinas que tenían muchos años de no hacerlo o que estaban a la espera de una figura femenina protagónica, algo que lograron obtener a través de la atleta olímpica, Gianna Woodruff, que es la primera mujer del país en ganar una medalla de oro en Juegos Panamericanos, alcanzada en la edición de Santiago 2023; y la boxeadora Atheyna Bylon, primera mujer en ganar una medalla para Panamá en Juegos Olímpicos, con la presea dorada en París 2024.

Estas son grandes muestras de que el deporte en Panamá está evolucionando, y que el objetivo inmediato está en acelerar el comportamiento de esa progresión, una tarea que no ha sido sencilla ya que el principal obstáculo es el factor financiero ante la reiterada limitación de fondos destinados para el deporte, y la mala gestión dirigencial en algunos deportes.

Con la organización de los actuales Juegos Suramericanos de la Juventud, Panamá no solo recupera su valor como destino deportivo –más siendo un país que atrae mucho movimiento turístico– sino que puede verse fortalecido por el impacto positivo que puede dejar para las distintas asociaciones, federaciones, y organizaciones deportivas del país.