Cómo Olympism365 está construyendo comunidades más seguras en África
Juan José Saldaña
abril 6, 2026

El deporte en África está dejando de ser solo una expresión competitiva para convertirse en una herramienta de transformación social. A medida que el continente se prepara para recibir los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, crece también una red de iniciativas que entienden la actividad física como un lenguaje común capaz de generar pertenencia, confianza y oportunidades. En el marco del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, el Comité Olímpico Internacional ha puesto el foco en este impacto silencioso, pero profundo, que ya está cambiando realidades en distintas comunidades.

A través de su estrategia Olympism365, el COI ha impulsado programas que no solo promueven la práctica deportiva, sino que integran valores esenciales como la inclusión, la igualdad de género y la educación. Desde 2022, más de 640.000 jóvenes han sido parte de estas iniciativas en todo el continente, reflejando una expansión que va más allá de cifras: son historias de transformación individual y colectiva que encuentran en el deporte un punto de partida.

El deporte como espacio de aprendizaje y pertenencia

En Brazzaville, un campo de fútbol se transforma en mucho más que un lugar de juego. Para Espoir, de 15 años, el programa O!YES representa una oportunidad para aprender a vivir en comunidad. A través de actividades deportivas combinadas con talleres educativos, los jóvenes no solo desarrollan habilidades físicas, sino también herramientas para enfrentar su entorno. “Aprendimos que, como niños, merecemos respeto”, explica, reflejando una conciencia que trasciende la cancha.

El impacto de O!YES, presente en centros Olympafrica de 23 países, se mide tanto en números como en cambios visibles. En su última edición, más de 96.000 jóvenes participaron en el programa, mostrando mejoras significativas en habilidades sociales y en la adopción de valores olímpicos como el trabajo en equipo y el juego limpio. Para educadores como Thiérry Mbembo, estos avances se traducen en transformaciones concretas: niños más seguros, más abiertos y con una nueva forma de relacionarse con su entorno escolar y social.

Iniciativas que abordan desafíos sociales desde el deporte

A miles de kilómetros, en Madagascar, el deporte también se convierte en un canal para enfrentar problemáticas profundas. El proyecto Ampi’zay, cuyo nombre significa “Basta”, utiliza el rugby y la educación como herramientas para abordar la violencia de género y promover entornos más seguros. Implementado en diversas ciudades, el programa combina formación docente, actividades deportivas mixtas y talleres comunitarios que invitan a cuestionar normas arraigadas.

Los cambios se hacen evidentes en las historias que emergen desde las aulas. Profesores como Richard han sido testigos de cómo estudiantes con conductas agresivas comienzan a transformar su actitud, desarrollando empatía y construyendo relaciones más sanas. Con casi 4.000 beneficiarios, en su mayoría niños y niñas, Ampi’zay es parte de una red más amplia de proyectos apoyados por el Centro de Innovación Olympism365, donde el deporte se posiciona como un motor de cambio capaz de abrir espacios seguros, fomentar el diálogo y fortalecer el tejido social en comunidades diversas.