El diseño urbano se ha convertido en un factor determinante para el desarrollo del deporte y la actividad física, según el informe Sports for People and Planet, elaborado por el World Economic Forum. El documento señala que la forma en que las ciudades planifican sus infraestructuras, espacios públicos y sistemas de movilidad influye de manera directa en los niveles de práctica deportiva, situando al entorno urbano como una extensión permanente de las sedes deportivas tradicionales.
El informe analiza cómo esta relación entre ciudad y deporte afecta tanto al deporte base como a la organización de competiciones y eventos. A lo largo del documento se examina el papel de parques, ríos, instalaciones abiertas y redes de movilidad activa como infraestructuras deportivas de uso cotidiano, así como las diferencias de acceso entre barrios y el impacto que pueden tener los grandes eventos como catalizadores de inversión y transformación urbana.
Barrios que compiten en condiciones desiguales
El acceso a infraestructuras deportivas abiertas aparece como uno de los factores más influyentes en los niveles de actividad física. El informe destaca que la presencia de espacios verdes, circuitos urbanos, carriles bici y zonas peatonales incrementa de forma significativa la probabilidad de que la población practique deporte de manera regular, al reducir barreras de acceso y dependencia de instalaciones cerradas.
El informe advierte de que el acceso a infraestructuras deportivas no es homogéneo dentro de las ciudades. Existen diferencias claras de práctica deportiva entre barrios en función de la disponibilidad de espacios adecuados, la conectividad urbana y la calidad del entorno. Estas desigualdades territoriales condicionan la participación deportiva y limitan la capacidad de determinadas zonas para integrarse en la vida deportiva de la ciudad. Desde una perspectiva institucional, esta brecha territorial tiene implicaciones directas para federaciones, clubes y administraciones locales.

El equipamiento como parte de la infraestructura deportiva
Más allá del espacio físico, el informe introduce el acceso al equipamiento como otro componente clave de la infraestructura deportiva. El coste del material sigue siendo una barrera para amplios segmentos de la población, lo que limita la participación incluso en entornos urbanos bien dotados de instalaciones abiertas.
En este contexto, el documento identifica modelos de economía circular —como la reventa, el alquiler y la reutilización de material deportivo— como herramientas para ampliar el acceso. Estas prácticas reducen el coste de entrada a la práctica deportiva y facilitan la continuidad, especialmente entre jóvenes y nuevos practicantes, reforzando el uso efectivo de las infraestructuras existentes. El documento subraya que políticas públicas que integran planificación urbana y acceso al equipamiento pueden aumentar la participación sin requerir grandes inversiones adicionales en instalaciones.
El informe analiza también el papel de los grandes eventos deportivos como catalizadores urbanos. La preparación de sedes, la mejora de infraestructuras de transporte y la recuperación de espacios públicos asociados a estos eventos pueden dejar un legado duradero para la práctica deportiva cotidiana, siempre que exista una planificación orientada al uso posterior. Sin embargo, el documento advierte de que este impacto no es automático. El legado deportivo depende de la integración de las infraestructuras creadas en la red urbana existente y de su accesibilidad tras el evento, evitando que se conviertan en sedes infrautilizadas o desconectadas de la comunidad local.
La ciudad como actor clave del sistema deportivo
A escala global, el World Economic Forum sitúa a las ciudades como actores estratégicos en el futuro del deporte. La combinación de infraestructuras abiertas, acceso al equipamiento y planificación de eventos condiciona la capacidad de aumentar la actividad física y de sostener sistemas deportivos más inclusivos y eficientes.
El informe señala que el crecimiento del deporte dependerá, en gran medida, de cómo las ciudades integren el deporte en su planificación territorial y en la gestión de sus infraestructuras, consolidando el entorno urbano como una sede deportiva permanente que influye tanto en la participación como en el desarrollo del ecosistema deportivo.




