Cuánto hay de verdad en los programas sociales e inclusivos de unos Juegos Olímpicos
Víctor García
marzo 10, 2026

La organización de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Los Ángeles 2028 ha realizado en las últimas semanas diferentes actos como clínics deportivos, programas de inclusión y apoyo a eventos comunitarios forman parte de una estrategia que busca acercar el deporte olímpico a barrios de la ciudad con importantes bolsas de población vulnerable. Una tendencia que cada vez cobra más importancia aunque todavía se ponga en duda cuánto de real hay en este tipo de obras y cuánto es de cara a la galería.

En los primeros días de marzo, LA28 participó en varias actividades en el área metropolitana de Los Ángeles que reflejan ese enfoque social. Desde el impulso al deporte adaptado hasta iniciativas educativas dirigidas a estudiantes de comunidades desfavorecidas, el comité organizador quiere reforzar el papel del deporte como herramienta de inclusión en la antesala de los Juegos. Y parece que quiere verdaderamente que se quede este legado.

No es casualidad que esta fuerte apuesta se dé en una ciudad como Los Ángeles. El contexto social de dicho territorio explica en parte este enfoque. Según estimaciones federales, el condado concentra más de 75.000 personas sin hogar, una de las cifras más altas de Estados Unidos. Además, cerca del 20% de los menores de la región vive en hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza, una proporción superior a la media nacional.

Un programa de 160 millones de dólares

La directora de atletas de LA28, Janet Evans, subrayó el valor de estas iniciativas: “Cuando Los Ángeles acoja sus primeros Juegos Paralímpicos en 2028, el mundo experimentará un poder mucho mayor que el de un gran evento deportivo global. Los Juegos Paralímpicos representan una oportunidad para cambiar la percepción sobre las personas con discapacidad y mostrar lo que es posible en la búsqueda de la excelencia”.

Muchas de estas iniciativas se canalizan a través de PlayLA, un programa financiado con 160 millones de dólares procedentes del Comité Olímpico Internacional y de LA28. El objetivo es facilitar el acceso a actividades deportivas de calidad y bajo coste para jóvenes de la ciudad, incluyendo por primera vez programas adaptados dentro de las actividades deportivas municipales.

Las actividades en Los Ángeles

Como ejemplo, uno de los eventos destacados tuvo lugar el 4 de marzo en Carson, una de las ciudades sede de las competiciones. Allí se inauguró el primer campo específico de fútbol para personas ciegas en la región de Los Ángeles, en colaboración con la U.S. Association of Blind Athletes, PlayLA y el club LA Galaxy. Más de 60 jóvenes con discapacidad visual participaron en una clínica dirigida por integrantes del equipo nacional estadounidense de fútbol para ciegos. La disciplina formará parte del programa paralímpico de 2028.

El enfoque comunitario también estuvo presente en el YMCA Girls Empowerment Day, celebrado en Carson con motivo del Día Internacional de la Mujer. El evento reunió a más de 5.000 estudiantes del distrito escolar de Los Ángeles en una jornada centrada en liderazgo, bienestar y deporte.

Durante la jornada se organizaron clínicas deportivas y encuentros con profesionales del sector, entre ellos la atleta olímpica Queen Harrison Claye. Al finalizar el evento, LA28 distribuyó equipamiento deportivo dentro del programa Gift of Sport, con el objetivo de eliminar barreras económicas para la práctica deportiva.

El mismo programa estuvo presente en el Los Angeles Marathon, donde más de 4.000 estudiantes participaron en la carrera a través de Students Run LA (SRLA), una iniciativa que combina entrenamiento deportivo con tutoría educativa para jóvenes de comunidades con menos recursos.

Qué ocurrió en Río, Tokio o París

La apuesta por programas comunitarios refleja una tendencia creciente en el movimiento olímpico, que en los últimos ciclos ha reforzado el discurso del legado social como parte central del impacto de los Juegos.

En Río 2016, por ejemplo, se prometieron proyectos deportivos y de regeneración urbana para comunidades de las favelas, aunque diversos estudios y artículos periodísticos posteriores señalaron que muchos de esos programas tuvieron continuidad limitada.

En Tokio 2020 y París 2024 también se impulsaron iniciativas de inclusión y promoción del deporte entre jóvenes, aunque su impacto a largo plazo todavía está por ver.

Entre el impacto real y la narrativa olímpica

El caso de Los Ángeles 2028 se desarrolla además bajo un modelo organizativo diferente, basado en gran medida en infraestructuras ya existentes. En este contexto, el legado social y comunitario se ha convertido en uno de los pilares del discurso del comité organizador y parece que puede convertirse en una realidad en forma de legado.

La experiencia de anteriores ediciones muestra, sin embargo, que la verdadera utilidad de estas iniciativas solo puede evaluarse con el paso del tiempo. El reto para Los Ángeles será comprobar cuánto de este impulso comunitario se mantiene unos años después de cuando finalicen los Juegos de 2028.