El Comité Olímpico Internacional -COI- ha dado a conocer el diseño ganador del anverso de las medallas de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, titulado “The Roar of Youth”, obra de la diseñadora española Pilar Barbadillo Vicario. El trabajo fue seleccionado tras una convocatoria internacional abierta y se entregará a los atletas que suban al podio en Senegal, en una edición que continúa con la tradición de dotar a cada medalla olímpica de una identidad propia.
Desde el inicio de los Juegos Olímpicos modernos, el diseño de las medallas se ha consolidado como uno de los elementos simbólicos más representativos de cada edición. Aunque el COI establece unos requisitos técnicos comunes, cada comité organizador dispone de margen creativo para reflejar la identidad cultural, histórica y artística de la ciudad y el país anfitriones, convirtiendo la medalla en un objeto que trasciende el resultado deportivo y funciona como legado material de los Juegos.
Una corona de olivo, el Támesis o un jade como representación
A lo largo de la historia reciente de los Juegos Olímpicos de Verano, numerosas sedes han utilizado el diseño de las medallas para expresar elementos propios de su cultura. En Atenas 2004, la inclusión de la corona de olivo evocó de forma directa el origen de los Juegos antiguos, mientras que Beijing 2008 incorporó jade, un material profundamente ligado a la tradición china, como símbolo de nobleza y armonía. En London 2012, el diseño se inspiró en las líneas del río Támesis para representar la conexión entre la ciudad, los atletas y el público, y en Rio 2016 se optó por materiales reciclados para subrayar un mensaje de sostenibilidad vinculado al entorno natural brasileño.
En ediciones más recientes, el diseño de las medallas ha reforzado su papel como elemento de legado tangible. En Paris 2024, las medallas incorporaron fragmentos originales de la Torre Eiffel, integrando de forma literal el patrimonio de la ciudad anfitriona en uno de los símbolos más reconocibles del movimiento olímpico. Esta evolución ha consolidado la medalla como un objeto narrativo, capaz de contar la historia de cada edición a través de su forma y materiales.

Los Juegos Olímpicos de la Juventud y el diseño como herramienta educativa
En el caso de los Juegos Olímpicos de la Juventud, el diseño de las medallas ha incorporado desde su inicio una dimensión educativa y participativa. Esta iniciativa comenzó en Singapore 2010, cuando se convocó por primera vez un concurso internacional para jóvenes diseñadores, del que surgió el diseño “Yes Youth Can”, creado por la japonesa Setsuko Fukuzawa. Desde entonces, el anverso de las medallas de los YOG ha sido concebido como un espacio para la creatividad juvenil y el intercambio cultural.
A lo largo de las distintas ediciones, diseñadores procedentes de países como Eslovaquia, Rumanía, Indonesia, Nueva Zelanda o Brasil han visto sus creaciones entregadas a atletas en el podio, reforzando el carácter global y diverso de los Juegos. Este enfoque ha permitido a los YOG experimentar con lenguajes visuales más contemporáneos, sin perder la conexión con los valores olímpicos.
Dakar 2026 y la reinterpretación contemporánea del símbolo olímpico
El diseño seleccionado para Dakar 2026, “The Roar of Youth”, sitúa un león en el centro de la medalla como símbolo de fuerza y coraje, estrechamente vinculado a la identidad de Senegal. La melena del animal adopta la forma de dos rostros simétricos inspirados en el arte senegalés, que representan la equidad y el respeto en el deporte, mientras que las coronas de olivo que portan remiten a la herencia de los Juegos Olímpicos y a la búsqueda de la excelencia.
El proceso de selección contó con una convocatoria internacional que recibió propuestas de más de un centenar de países y fue evaluado por un jurado integrado por representantes del COI, antiguos atletas olímpicos y jóvenes líderes vinculados al movimiento olímpico. El reverso de la medalla será diseñado por el comité organizador de Dakar 2026 mediante una competición nacional e incorporará elementos culturales locales junto con el emblema de los Juegos Olímpicos de la Juventud, reforzando así el vínculo entre identidad anfitriona y valores universales.





