De ser invisible a contratos millonarios: así ha evolucionado la Champions League femenina
Javier Nieto
septiembre 11, 2025

La Champions League femenina comienza este jueves con los principales clubes europeos compitiendo por el máximo título continental. Desde su creación en 2001, la competición ha experimentado una transformación notable en términos de estructura, inversión, audiencia y visibilidad internacional. De ser una cita ‘invisible’ en el calendario, ha pasado a generar contratos televisivos millonarios y récords de asistencia históricos.

La competición nació en 2001 bajo el nombre de Copa de la UEFA Femenina, con 33 equipos de 33 asociaciones y partidos en estadios de capacidad reducida, donde las asistencias rara vez superaban unos pocos miles de espectadores. En 2009 adoptó la actual denominación de Champions League femenina y, en 2021-22, incorporó una fase de grupos de 16 equipos tras un clasificatorio récord con 72 clubes de 50 asociaciones.

El salto profesional se refleja en presupuestos y premios. Mientras a comienzos de siglo la mayoría de los clubes apenas disponían de recursos para mantener secciones femeninas, hoy entidades como el FC Barcelona destinan 12,7 millones de euros en salarios para la temporada 2024/25, con ingresos de sección en torno a 17,3 millones de euros.

En paralelo, desde 2021/22 la UEFA distribuye 24 millones de euros por temporada entre premios y solidaridad; con el nuevo formato, entre 2025 y 2027 los 18 participantes de la fase de liga recibirán 18,2 millones de euros en conjunto, con 505.000 euros fijos por club más variables por rendimiento, y un paquete de solidaridad total estimado en 5,6 millones de euros destinado a las ligas y clubes que no participan en esa fase. Bajo el sistema anterior, la campeona podía alcanzar hasta 1,995 millones de euros, cifra que subirá hasta 2,8 millones de euros a partir de la temporada 2027/28.

Impacto comercial y dimensión social de la competición

El crecimiento también se refleja en el ámbito comercial. y en los derechos audiovisuales. El contrato global firmado con DAZN en 2021, estimado en unos 7 millones de euros por temporada, marcó el primer acuerdo centralizado para la Champions League femenina, incluyendo partidos en abierto a través de YouTube. Desde 2025, la competición se trasladará a Disney+ en Europa, con presencia garantizada en abierto mediante la Unión Europea de Radiodifusión -EBU-, y a CBS/Paramount+ en Estados Unidos. La UEFA estima que los ingresos de la competición alcanzarán los 33,8 millones de euros anuales en este nuevo ciclo. En paralelo, el programa global de fútbol femenino de la UEFA, que incluye la Champions, genera actualmente entre 97 y 102 millones de euros en patrocinios, con acuerdos como el de Amazon extendidos hasta 2030.

Estos datos muestran una diferencia radical con el contexto de 2001, cuando la Copa de la UEFA Femenina se disputaba sin ingresos relevantes por patrocinio ni una estructura comercial definida.

Referentes globales y visibilidad mediática

La Champions League femenina ha contribuido a la proyección de futbolistas que hoy son referentes internacionales. Alexia Putellas supera los 3 millones de seguidores en Instagram, Sam Kerr roza los 2 millones y Ada Hegerberg cuenta con más de 400.000.

El impacto cultural se hizo evidente en 2022, cuando más de 91.000 personas acudieron al Camp Nou para un encuentro entre FC Barcelona y Wolfsburgo, estableciendo el récord mundial de asistencia en un partido de fútbol femenino de clubes. Esta cifra contrasta con los inicios del torneo, donde la visibilidad mediática era muy limitada y la asistencia escasamente superaba algunos centenares en fases preliminares.

Actualmente, 16 clubes participan en la fase de grupos, frente a los 33 de la primera edición en formato preliminar. La diferencia evidencia la evolución de un torneo casi amateur a una competición que hoy concentra ingresos millonarios, récords de audiencia y figuras con alcance internacional.