La entrada de Apollo Global Management en el capital del Atlético de Madrid vuelve a poner el foco en la creciente presencia de grandes gestoras financieras dentro del fútbol europeo. El fondo estadounidense, que el jueves adquirió el 55 % del club rojiblanco y gestiona más de 900.000 millones de dólares en activos, se suma a un mapa cada vez más amplio de inversores institucionales que han encontrado en el deporte una oportunidad de expansión. A través de Apollo Sports Capital, su división especializada en deporte, la firma ya contaba con presencia en proyectos como el Wrexham AFC, el Mutua Madrid Open y el Miami Open, ampliando ahora su huella dentro del fútbol continental.
La irrupción de estas gestoras representa una segunda etapa en la evolución del capital dentro del fútbol. Antes de ellas llegaron magnates y miembros de familias reales que apostaron por el deporte como plataforma global. Hoy, sin embargo, la inversión se estructura de forma más compleja y profesionalizada, con fondos cotizados y firmas de capital riesgo que buscan multiplicar el valor de sus participaciones en horizontes de entre cinco y diez años. En ese ecosistema conviven actores como Oaktree Capital, KKR, Silver Lake o Clearlake Capital, que ya forman parte del accionariado de algunos de los clubes más influyentes del continente.
Del Manchester City al Inter: la expansión del capital institucional
Uno de los ejemplos más visibles de la transformación financiera del fútbol es el de Manchester City, cuyo propietario desde 2008 es City Football Group, una estructura corporativa que ha desarrollado una red global de clubes. El grupo controla al cien por cien al equipo inglés y mantiene participaciones en entidades como Girona FC, New York City FC o Melbourne City FC. Aunque el 81 % de la compañía pertenece al jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, el fondo Silver Lake posee una participación significativa en la estructura empresarial del conglomerado.
Italia ofrece otro retrato de esta evolución. El Inter de Milán está controlado en un 99,6 % por Oaktree Capital, propiedad de Brookfield Corporation, después de ejecutar las garantías de un préstamo de 270 millones de euros concedido a la anterior propiedad del club. En la misma ciudad, el AC Milan pertenece al fondo RedBird Capital Partners, que ha consolidado una estrategia de inversión centrada en el deporte y que también controla el Toulouse FC y mantiene participación en Liverpool FC.
Un ecosistema de accionistas cada vez más global
El movimiento de capital en el fútbol europeo se refleja también en la aparición de nuevos socios minoritarios dentro de los clubes. En 2023, Arctos Partners adquirió el 12,5 % del Paris Saint-Germain, aunque el control de la entidad continúa en manos del fondo soberano de Catar. Meses después, la propia Arctos fue adquirida por KKR en una operación valorada en alrededor de 1.000 millones de dólares, ampliando la presencia de grandes gestoras en la industria deportiva.
Otros inversores han optado por desarrollar estrategias multipropiedad en distintos países. 777 Partners llegó a controlar una participación en Sevilla FC antes de desprenderse de sus acciones, aunque mantiene posiciones en clubes como Standard de Liège, Genoa CFC, Hertha BSC o CR Vasco da Gama. En España, otra operación relevante fue la compra del RCD Espanyol por parte de ALK Capital, grupo que también posee el Burnley FC en Inglaterra.
La Liga F también entra en el radar de los inversores
El creciente interés por el fútbol no se limita al ámbito masculino. La Liga F comienza a captar la atención de inversores que observan en el fútbol femenino una oportunidad de crecimiento a largo plazo. La semana pasada, el grupo inversor Mercury13 adquirió una participación mayoritaria en FC Badalona Women, en una operación que refleja el interés creciente por la competición española.
Según el director ejecutivo de la liga, Pablo Vilches, varios clubes están explorando la posibilidad de abrir su capital a nuevos socios financieros. El directivo ya había adelantado en entrevistas previas que el capital externo terminaría entrando en la competición. Para Vilches, el atractivo de la liga se explica por su potencial de desarrollo: el fútbol femenino se encuentra aún en una fase temprana de expansión, lo que permite a los inversores anticipar escenarios de crecimiento en audiencias, patrocinio y valor de marca.
Un negocio en construcción dentro del fútbol femenino
El interés de los inversores también se apoya en la evolución económica de la competición. En la temporada 2024-2025, Liga F quintuplicó su beneficio, pasando de poco más de 30.000 euros a superar los 156.000 euros. Los ingresos se situaron cerca de los 16 millones de euros, mientras que la organización distribuyó alrededor de 17 millones entre los clubes participantes, superando el millón de euros de media por entidad.
Aun así, el crecimiento del campeonato convive con desafíos estructurales. La competición busca ampliar su base de aficionados y reforzar su exposición mediática mediante acuerdos televisivos que incluyen partidos en abierto en RTVE y 3CAT, mientras prepara el próximo ciclo audiovisual que sustituirá al contrato actual con DAZN en 2027. Paralelamente, los responsables de la liga trabajan con los clubes en programas de fidelización y experiencias para los aficionados, con el objetivo de incrementar la asistencia media a los estadios y consolidar un producto deportivo cada vez más atractivo para el mercado.
