La Federación Europea de Balonmano -EHF- ha situado la sostenibilidad como uno de los ejes de análisis del Men’s EHF EURO 2026 tras la publicación de los informes de Dinamarca, Suecia y Noruega sobre las medidas aplicadas durante el campeonato. El torneo, disputado del 15 de enero al 1 de febrero, fue el primero en reunir a tres países anfitriones bajo un mismo concepto de responsabilidad ambiental.
Los tres comités organizadores trabajaron bajo el programa Pure Promise, una iniciativa común centrada en siete áreas: agua, alimentación y bebidas, transporte, reutilización y reciclaje, residuos, participación de aficionados y recopilación de datos e informes de emisiones. Los documentos publicados por las sedes recogen los principales resultados de cada país y forman parte de una línea de trabajo más amplia con la que la EHF busca integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus competiciones.
Una estrategia que empezó en 2023
El punto de partida institucional se situó en 2023, cuando la EHF presentó en el Congreso Ordinario de Basilea el primer borrador de su estrategia de sostenibilidad. La visión marcada por la federación era convertir el balonmano en “el deporte más sostenible de Europa” en 2027, con tres objetivos principales: avanzar hacia la neutralidad climática, ejercer liderazgo europeo en justicia y gobernanza deportiva, y fomentar un ecosistema de balonmano igualitario, inclusivo y cualificado.
El secretario general de la EHF, Martin Hausleitner, defendió entonces la necesidad de implicar a las federaciones nacionales y al resto de actores del balonmano europeo. “Integrar las perspectivas de nuestros grupos de interés en la estrategia final es clave para nosotros y una pieza central del puzle para tener éxito”, señaló. “Entendemos la creciente importancia de la sostenibilidad para el deporte profesional, no solo en el plano ecológico, sino también en la perspectiva social y de gobernanza”, añadió.
Pure Promise, el banco de pruebas del EHF EURO 2026
El Men’s EHF EURO 2026 trasladó esa hoja de ruta al formato de gran evento con Pure Promise, que permitió aplicar criterios comunes en las tres sedes. El agua fue uno de los elementos centrales del concepto y también marcó la identidad visual del torneo a través de Splash, la mascota con forma de gota utilizada para comunicar mensajes sobre agua, clima y sostenibilidad a una audiencia amplia. Las medidas en esta área incluyeron la eliminación del agua embotellada para voluntarios, delegados, organización y prensa acreditada en Dinamarca mediante el reparto de 1.000 botellas de acero reciclado. En Suecia se utilizaron estaciones de recarga para 730 botellas individuales de acero inoxidable, mientras que Noruega distribuyó 470 botellas reutilizables y promovió el consumo de agua del grifo con puntos de recarga en zonas clave de la arena y la fan zone.
El transporte fue otro de los bloques con mayor volumen de datos. En Dinamarca, el 94% de los kilómetros recorridos por organizadores y delegados se hicieron en vehículos eléctricos, con una reducción de emisiones del 42%, mientras que 7.000 aficionados utilizaron autobuses eléctricos gratuitos. Suecia recurrió también a vehículos eléctricos y ofreció transporte gratuito en tren y autobús a voluntarios, prensa y delegados, y Noruega activó 198 salidas adicionales de autobuses eléctricos durante el campeonato.

En alimentación y reutilización, Dinamarca aplicó directrices comunes para minimizar el desperdicio y redujo hasta un 75% los residuos de comida en áreas de catering, sedes y hoteles. Suecia ofreció opciones vegetarianas, ajustó el número de bufés y reutilizó fruta sobrante para elaborar mermeladas, mientras que Noruega donó 717 kilos de excedentes de alimentos y bebidas a Matsentralen. La reutilización de materiales también tuvo peso en los informes, con menor compra de ropa nueva en Dinamarca, mobiliario reutilizado en Kristianstad y más del 90% de construcciones temporales reutilizadas en Noruega.
El reto de llevar la sostenibilidad a las federaciones
La recopilación de datos aparece como uno de los elementos más relevantes del proyecto. Dinamarca publicó un informe climático con el detalle de las áreas de sostenibilidad analizadas; Suecia midió por primera vez la huella climática de un campeonato de balonmano con la herramienta “Event & Climate”, desarrollada por la Universidad de Gotemburgo; y Noruega realizó encuestas a voluntarios, aficionados y espectadores, además de solicitar información a proveedores clave.
A partir de esos datos, la EHF trabaja junto a DEKRA en un informe conjunto sobre las medidas implementadas durante el Men’s EHF EURO 2026 y los principales aprendizajes del torneo. La alianza con la entidad de inspección, certificación y ensayos forma parte de la cooperación anunciada por la federación para calcular y comparar la huella de carbono y el impacto ambiental de sus grandes eventos de clubes y selecciones.
El trabajo de la EHF no se limita a sus grandes torneos. Una encuesta realizada entre febrero y marzo de 2025 a sus federaciones miembro mostró que 29 de las 52 federaciones respondieron al cuestionario y que el 92% de ellas considera la sostenibilidad importante o muy importante. El estudio también reflejó que el 59% de las federaciones participantes ya tiene una estrategia de sostenibilidad o trabaja en ella. El mismo informe apuntó obstáculos relevantes para el desarrollo de estas políticas, especialmente en recursos financieros, capacidad interna, conocimiento y financiación.
