En un momento en que los desafíos sociales y ambientales reclaman soluciones urgentes y colectivas, el deporte vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron una declaración que busca fortalecer el papel del deporte como impulsor del desarrollo sostenible y la inclusión social, comprometiéndose a integrarlo en sus políticas económicas, sociales y ambientales. La medida, aprobada durante la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Doha, refleja un consenso global: el deporte no solo entretiene, también educa, une y transforma vidas.
El Comité Olímpico Internacional (COI) participó activamente en esta instancia, reafirmando su compromiso con la construcción de sociedades más equitativas a través del deporte. La declaración conjunta marca un nuevo capítulo en la relación entre el olimpismo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Para el COI, la misión es clara: potenciar el impacto del deporte más allá de la competencia, reconociendo su capacidad para generar esperanza, pertenencia y cohesión en comunidades que enfrentan desigualdad, conflictos y falta de oportunidades.
Invertir en el deporte, invertir en las personas
Durante el evento paralelo “La política se encuentra con la cancha: Integrando el deporte en las agendas de inclusión social”, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, hizo un llamado directo a los líderes mundiales: pasar del reconocimiento a la acción. En su mensaje, agradeció el respaldo de los Estados Miembros e instó a aumentar la inversión en programas deportivos, destacando que “invertir en el deporte es invertir en las personas: es invertir en el potencial, en el sentido de pertenencia y en la esperanza”. Coventry recordó que cada dólar destinado al deporte puede generar entre cinco y seis dólares en valor social, evidenciando el poder de esta herramienta como motor de desarrollo sostenible y bienestar colectivo.
El encuentro, coorganizado por el COI, reunió a representantes de la ONU, ONU Mujeres, Paz y Deporte y otras entidades que trabajan por la inclusión. Desde diferentes perspectivas, coincidieron en que el deporte puede ser una solución práctica y accesible frente a los desafíos de nuestro tiempo. Coventry subrayó que, en un contexto global de desigualdad creciente, el deporte ofrece un camino tangible hacia la educación, la salud y la reconstrucción de comunidades fracturadas. Bajo la estrategia Olympism365, el COI impulsa cientos de iniciativas en más de 180 países, transformando los valores olímpicos en acciones que fortalecen la paz, la igualdad y el desarrollo juvenil.
De Doha al mundo: un compromiso renovado con la Agenda 2030
La nueva declaración de la ONU representa un paso decidido hacia la aceleración de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, al reconocer explícitamente el valor de la cultura y el deporte como pilares de cohesión social. En su texto, los Estados Miembros se comprometen a integrar ambas dimensiones en sus estrategias de desarrollo económico, social y ambiental, garantizando una inversión pública adecuada y sostenida. Este enfoque reconoce que el deporte puede actuar como catalizador para sociedades más inclusivas y resilientes, donde las oportunidades no dependan del lugar de origen, el género o la condición económica.
Celebrada del 4 al 6 de noviembre en Doha, la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social conmemoró tres décadas de la histórica reunión de Copenhague de 1995, que sentó las bases del compromiso global con la erradicación de la pobreza y la inclusión social. Treinta años después, los líderes mundiales renovaron esa promesa, conscientes de que el mundo de hoy necesita más que nunca espacios que unan y motiven. En ese propósito común, el deporte se alza como un lenguaje universal capaz de inspirar acción, resiliencia y progreso compartido.




