El deporte femenino en el Reino Unido busca dar un nuevo paso en su desarrollo, esta vez poniendo el foco en uno de los elementos que más puede determinar su alcance: la cobertura televisiva. Veinticinco representantes de organismos deportivos, cadenas de televisión y empresas de medios han firmado una carta dirigida al ministro de Hacienda, John Healey, en la que solicitan la creación de créditos fiscales específicos para la producción y retransmisión en directo de competiciones femeninas. La iniciativa reúne a actores como la Federación Inglesa de Fútbol (FA), la Unión de Rugby (RFU), el Consejo de Críquet de Inglaterra y Gales (ECB), Sky Sports, ITV y YouTube.
La petición llega en un momento en el que la audiencia del deporte femenino continúa creciendo, pero en el que su presencia en las pantallas todavía está lejos de alcanzar el nivel de las competiciones masculinas. Según los firmantes, solo el 13% de los eventos deportivos televisados vistos durante 2025 correspondieron a competiciones femeninas, una proporción que evidencia, a su juicio, un fallo de mercado que limita su cobertura. El problema no está únicamente en la cantidad de espectadores potenciales, sino también en las dificultades que encuentran las productoras y los operadores para financiar una cobertura regular durante todo el año, especialmente en un escenario donde los grandes acontecimientos concentran buena parte de la audiencia y de la inversión.
La industria reclama un crédito fiscal específico para la producción deportiva femenina
La propuesta busca extender al deporte femenino un mecanismo de apoyo que ya existe para otras producciones audiovisuales. Actualmente, las productoras de cine independiente y determinados contenidos televisivos, como los destinados al público infantil, pueden acceder a importantes beneficios fiscales. Los representantes del sector consideran que un esquema similar aplicado a la producción deportiva femenina permitiría reducir los costes de las retransmisiones en directo y facilitaría que más competiciones pudieran llegar a las pantallas con estándares de producción más elevados. La carta plantea, concretamente, un crédito fiscal específico y vinculado a la demanda para la producción en directo de deporte femenino.
La solicitud coincide además con una serie de decisiones que muestran las dificultades que todavía existen para sostener esa cobertura. La Superliga Femenina (WSL), considerada la segunda liga más valiosa del deporte femenino a nivel mundial por detrás de la National Women’s Soccer League estadounidense, tendrá todos sus partidos disponibles en directo en el Reino Unido durante esta temporada, mientras que los encuentros de la WSL2 podrán seguirse a través de YouTube. Sin embargo, la BBC decidió cancelar The Women’s Football Show, su programa semanal de resúmenes, después de que la propia WSL ayudara anteriormente a cubrir parte de los costes de producción. Una situación similar se observa en el rugby, donde la RFU subvenciona la cobertura de la Women’s Premiership Rugby por parte de la BBC, evidenciando que la existencia de derechos y competiciones no siempre garantiza por sí sola los recursos necesarios para generar contenidos alrededor de ellas.
Más cobertura para convertir el crecimiento del deporte femenino en un impacto económico
Para los firmantes, incrementar la producción televisiva no representa únicamente una cuestión de visibilidad deportiva. La carta sostiene que existe una demanda internacional creciente por las competiciones femeninas, impulsada también por los resultados alcanzados por las deportistas británicas, y que una mayor presencia en televisión puede generar un efecto multiplicador: más exposición para las atletas, mayores oportunidades comerciales para las competiciones, mejores condiciones para atraer inversión y una mayor participación de niñas y mujeres en la práctica deportiva. El objetivo sería generar un ecosistema en el que las productoras puedan encontrar financiación con mayor facilidad y reinvertir en retransmisiones de mayor calidad.
Las estimaciones incluidas en la propuesta ponen una cifra concreta a ese potencial. Los representantes de la industria calculan que el incentivo podría generar 6.500 millones de libras en beneficios indirectos para la salud pública hasta 2035, mientras que el Tesoro británico obtendría un retorno económico directo estimado de 1,40 libras por cada libra invertida. El horizonte de 2035 adquiere además una relevancia especial para el deporte femenino británico, ya que ese año el Reino Unido e Irlanda tienen previsto albergar la Copa Mundial Femenina de la FIFA, cuya designación todavía deberá ser ratificada por el organismo rector en noviembre. La propuesta plantea así utilizar el crecimiento de la audiencia y la próxima celebración de grandes acontecimientos como una oportunidad para desarrollar una estructura de producción y retransmisión que acompañe al deporte femenino más allá de los grandes torneos.
