El tenis atraviesa un momento de enorme crecimiento económico. Los cuatro Grand Slams generaron conjuntamente alrededor de 1.800 millones de euros durante 2025, una cifra récord que supuso un incremento cercano al 9% respecto al año anterior y que podría volver a crecer en 2026. Sin embargo, detrás de este negocio millonario existe una discusión cada vez más visible: cuánto de los ingresos que producen los grandes torneos termina realmente en manos de los tenistas. Durante 2025, los jugadores recibieron cerca de 270 millones de euros en premios, apenas el 14,1% de la facturación total.
La cifra explica buena parte del malestar que ha ido creciendo dentro del circuito. Los jugadores consideran que el aumento de los ingresos de los torneos debería reflejarse de manera más significativa en el prize money y han fijado una meta concreta: alcanzar en 2030 un reparto equivalente al 22% de la facturación. La diferencia entre los Grand Slams y los Masters 1000 también alimenta el debate, mientras las principales figuras del tenis han comenzado a elevar públicamente sus reclamos.
Open de Australia, el Grand Slam que más público atrae
El Open de Australia es el primero de los cuatro grandes torneos de la temporada y, aunque no es el que más dinero factura, presenta el porcentaje de reparto más favorable para los jugadores. En 2026 generó 722 millones de dólares australianos, unos 439,3 millones de euros, y destinó 111,5 millones de dólares australianos a premios, equivalentes a 68,1 millones de euros. Es decir, alrededor del 15,4% de su facturación. El campeón recibió 4,2 millones de dólares australianos, unos 2,6 millones de euros, el doble de lo que se entregaba por ganar en 2010.
Los derechos audiovisuales son uno de los principales motores económicos del torneo. Tennis Australia acordó con Nine Network un contrato de 425 millones de dólares australianos para las retransmisiones nacionales entre 2025 y 2029, mientras que los derechos internacionales están en manos de Eurosport y ESPN. A esto se suma una capacidad de convocatoria que ningún otro Grand Slam alcanza: 1,3 millones de espectadores acudieron a Melbourne Park en 2026, superando el millón registrado en 2024. El patrocinio también tiene un peso importante, con 35 socios comerciales y Kia como principal patrocinador, en un modelo que permite al torneo mantener el porcentaje de prize money más alto entre los cuatro grandes.
Roland Garros abre el debate sobre el reparto
La discusión sobre el reparto económico adquirió especial fuerza en Roland Garros después de que las principales figuras del circuito expresaran su malestar durante el Masters 1000 de Roma. Aryna Sabalenka llegó a plantear la posibilidad de un boicot como mecanismo de presión, mientras que Jannik Sinner aseguró que los jugadores no se sentían respetados. El conflicto dejó de ser una conversación aislada entre deportistas y organizaciones para convertirse en una discusión abierta sobre quién debe beneficiarse del crecimiento económico del tenis.
La Federación Francesa de Tenis respondió planteando un modelo de reparto vinculado a los ingresos del torneo, con un porcentaje cercano al 20%, aunque sin alcanzar un acuerdo definitivo con los jugadores. En 2026, Roland Garros entregó 61,7 millones de euros en premios y se esperaba que su facturación superara los 400 millones, lo que situaría el prize money alrededor del 15,4% de los ingresos. Mientras tanto, el negocio audiovisual continúa creciendo: el torneo vendió sus derechos en Estados Unidos a Warner Bros. por 650 millones de dólares para el periodo 2025-2034, un 37% más que en el ciclo anterior.
Wimbledon defiende su propio modelo económico
Wimbledon afrontó la edición de 2026 en medio de una tensión similar. Los jugadores habían amenazado con reducir sus comparecencias ante los medios, aunque finalmente cancelaron el boicot. Desde el All England Lawn & Croquet Club (AELTC), la respuesta fue pedir a los deportistas un informe económico que justificara sus demandas. La organización se ha mostrado contraria a establecer una relación directa entre la facturación y el prize money, argumentando que los ingresos no reflejan necesariamente los beneficios reales del torneo.
Las cifras ayudan a entender la dimensión de la disputa. Wimbledon facturó 423 millones de libras en 2025, unos 493,6 millones de euros, mientras que repartió 64,2 millones de libras, equivalentes a 74,9 millones de euros, en premios durante 2026. El incremento del prize money fue del 20%, después de que en 2025 representara solamente el 12,6% de los ingresos. Al mismo tiempo, sus derechos televisivos y patrocinios tienen un enorme valor: la BBC paga 44 millones de libras anuales hasta 2033 y ESPN desembolsa 95 millones de dólares por temporada hasta 2035, mientras los acuerdos comerciales generaron alrededor de 124 millones de libras en 2025.
US Open, el torneo que más dinero reparte
El US Open llega a esta discusión con una particularidad: es el Grand Slam que más dinero entrega a los jugadores en términos absolutos. El prize money pasó de 75 millones de dólares en 2024 a 90 millones en 2025, un aumento del 20%. Los campeones recibieron 5 millones de dólares, frente a los 3,4 millones de la edición anterior. Sin embargo, esa cifra no significa necesariamente que el torneo sea el que destina una mayor proporción de sus ingresos a los tenistas.
La USTA, responsable de organizar el torneo, todavía no ha publicado sus resultados económicos correspondientes a 2025. En 2024, el US Open generó 559 millones de dólares, unos 483,6 millones de euros, un 8% más que en las dos ediciones anteriores. Sobre esa facturación, los 75 millones de dólares repartidos en premios representaron aproximadamente el 13,4% de los ingresos. Nueva York se convierte así en otro escenario clave de una discusión que combina el crecimiento de los derechos audiovisuales, el patrocinio, la venta de entradas y el valor generado por los propios tenistas.
