World Aquatics ha dado un nuevo paso en la consolidación del high diving al ampliar su High Diving World Cup a tres paradas por primera vez. La organización ha firmado un acuerdo con la China Swimming Association para llevar la competición a Zhaoqing, del 21 al 22 de noviembre de 2026, en una temporada que ya arrancó en Fort Lauderdale y continuará en Porto Flavia.
La incorporación de Zhaoqing convierte 2026 en la primera edición de la High Diving World Cup con más de una prueba en un mismo año y lleva el circuito a tres continentes: Estados Unidos, Italia y China. La temporada también estrenará el High Diving World Cup Trophy, que se entregará al mejor atleta masculino y a la mejor atleta femenina del conjunto de las tres paradas tras la cita china.
De Barcelona 2013 a una gira mundial
El crecimiento actual tiene un punto de partida claro en Barcelona 2013, cuando el high diving debutó en los World Aquatics Championships como una nueva disciplina dentro del programa mundialista. Desde entonces, el deporte ha ganado escala y perfil, y volverá al escenario global de los Mundiales por octava vez en Budapest 2027. El paso de una presencia puntual en grandes campeonatos a una Copa del Mundo con varias paradas marca una nueva fase en su desarrollo competitivo.
El formato mantiene una exigencia técnica muy concreta. En Zhaoqing, los hombres competirán desde la plataforma de 27 metros y las mujeres desde la de 20 metros, con cuatro saltos distribuidos en dos días de competición, el mismo modelo previsto para las paradas de Fort Lauderdale y Porto Flavia. Esa estructura explica también una de las particularidades del high diving: su crecimiento depende tanto del calendario como de la disponibilidad de instalaciones capaces de acoger saltos de competición.

Zhaoqing, una sede con infraestructura propia
Zhaoqing ocupa un lugar especial en esa historia. La ciudad del sur de China inauguró en 2018 las primeras torres permanentes de high diving del mundo, con plataformas de competición de 27 metros para hombres y 20 metros para mujeres, y acogió su primera competición global al año siguiente. En la World Aquatics High Diving World Cup de 2019, Rhiannan Iffland y Gary Hunt se llevaron la victoria en una sede que desde entonces ha quedado asociada al desarrollo estructural de la disciplina.
El regreso a Zhaoqing tiene además valor para algunos de los principales nombres del circuito. “Tener una gira de tres eventos en la High Diving World Cup es un soplo de aire fresco y un gran paso adelante para el deporte”, señaló Iffland, que recordó su experiencia en la ciudad hace siete años y apuntó que la cita puede ser “un verdadero punto destacado” para los atletas jóvenes que compitan allí por primera vez. Para el armenio Nikita Fedotov, que entrena con frecuencia en la instalación, Zhaoqing se parece a “una segunda parada en casa” dentro del circuito. “Las condiciones aquí son de primer nivel”, afirmó.
Una temporada con trofeo propio
Orlando Duque, presidente del World Aquatics High Diving Technical Committee y ex campeón mundial, situó el regreso de Zhaoqing en una lectura más amplia. “El high diving es un deporte que exige visión, compromiso y una fe inquebrantable, y en Zhaoqing tenemos las tres cosas”, señaló. También recordó que una de las barreras de entrada para atletas y posibles organizadores es “el coste y la complejidad de construir torres de competición”, por lo que llevar de nuevo la Copa del Mundo a una sede con infraestructura permanente “añade impulso” al deporte.
Zhou Jihong, vicepresidenta de World Aquatics, campeona olímpica de saltos y presidenta de la China Swimming Association, defendió la vuelta del evento como una validación de la inversión realizada en la ciudad. “Estamos realmente emocionados y agradecidos por renovar nuestra alianza de high diving con World Aquatics y traer de vuelta a la élite global del deporte a Zhaoqing”, afirmó. Según Zhou, la cita “valida la visión a largo plazo” de la instalación y permitirá compartirla de nuevo con los atletas y con la audiencia internacional. Trece años después de Barcelona 2013, el high diving entra así en una fase menos dependiente de apariciones puntuales y más apoyada en sedes estables, calendario propio y una narrativa de temporada.
