La fase final de la UEFA Women’s Europa Cup arranca hoy, marcando un nuevo paso en la profesionalización y expansión del fútbol femenino en Europa. La competición, que se desarrolla en paralelo a la UEFA Women’s Champions League, representa un avance clave al ampliar la participación de clubes y generar nuevas oportunidades económicas a escala continental. Para las instituciones y patrocinadores, supone también un escenario inédito de proyección y retorno mediático.
Con esta nueva copa, la UEFA busca fortalecer el crecimiento del fútbol femenino en todas las ligas del continente, acercando su estructura al modelo masculino. “Queremos construir una pirámide abierta y sólida del fútbol europeo femenino”, afirmó Nadine Kessler, directora general de fútbol femenino de la organización, durante su presentación oficial. La creación del torneo, aprobada en diciembre de 2023, responde al objetivo de dar continuidad competitiva a los equipos que no logran avanzar en la Champions League, manteniendo su presencia internacional y aumentando la visibilidad de sus ligas.
Qué supone la Europa Cup para el fútbol femenino europeo
La Women’s Europa Cup llega a su tramo decisivo tras haberse disputado dos rondas de clasificación. En total, 44 equipos participan en esta edición: 13 procedentes de ligas nacionales clasificadas entre los puestos 8 y 24 del coeficiente UEFA, y 31 que fueron eliminados en las primeras fases de la Champions League Femenina. Entre ellos destacan clubes como Inter de Milán, PSV Eindhoven, Hammarby, BK Häcken, Eintracht Frankfurt, Sporting CP o Sparta Praha, que aportan un nivel competitivo elevado y refuerzan la diversidad geográfica del torneo.
El formato consta de seis fases: primera y segunda ronda de clasificación, octavos de final, cuartos, semifinales y final. Todas las eliminatorias se disputan a doble partido, con el desenlace previsto para mayo y junio de 2026. El ganador obtendrá clasificación automática para la tercera ronda de la ruta de campeones de la próxima Women’s Champions League, donde podrá optar a una plaza en la fase liga. Este sistema amplía la base competitiva y otorga a clubes de países emergentes una oportunidad real de avanzar en el panorama europeo.
Un impulso económico para los clubes europeos
La nueva copa femenina no solo amplía el número de participantes, sino también el flujo económico disponible para el fútbol femenino. En su nuevo modelo financiero quinquenal, la UEFA ha reservado 5,6 millones de euros para las dos primeras ediciones de la Women’s Europa Cup, que se incrementarán hasta 6,2 millones de euros para los tres años siguientes. Los premios se reparten de forma progresiva, con 80.000 euros para el equipo campeón, que además obtiene acceso directo a la Champions League del siguiente curso.
Aunque la cifra no se acerca todavía a los 500.000 euros que recibe el ganador de la Champions League, la intención es reforzar la sostenibilidad del ecosistema femenino. Para muchos clubes, esta competición representa una fuente adicional de ingresos y exposición internacional, especialmente en ligas donde las diferencias de inversión siguen siendo notables. Los equipos participantes gestionan sus propios derechos de emisión, lo que les permite generar ingresos directos, aunque también supone el reto de coordinar la distribución audiovisual y la visibilidad global del torneo.
Hacia un modelo más sostenible y visible
La UEFA estima que el fútbol femenino europeo superará los 1.000 millones de euros en valor comercial acumulado durante el ciclo 2025-2030, gracias a la expansión de torneos, la mejora de audiencias y la llegada de nuevos patrocinadores. En la última temporada de la UEFA Women’s Champions League, más de 200 millones de espectadores siguieron la competición, y se prevé que la nueva Europa Cup contribuya a mantener ese ritmo de crecimiento anual.
Dirigentes y jugadoras coinciden en que este formato ofrece continuidad y motivación. “Es importante que más equipos puedan competir y mostrar su nivel fuera de sus ligas”, señaló una portavoz de la asociación de jugadoras europeas. El fútbol femenino se acerca así a un modelo de calendario más completo, con oportunidades de ingresos, desarrollo y exposición que consolidan su expansión estructural y profesional en todo el continente.




