El Comité Olímpico Internacional (COI) ha reforzado su compromiso con las comunidades desplazadas al sumarse a la Coalición de Deporte para los Refugiados, una alianza que reúne a más de 65 organizaciones en un llamado global para fortalecer el papel del deporte en la protección e inclusión de las personas forzadas a huir de sus hogares. En un momento donde el desplazamiento forzado supera los 120 millones de personas en todo el mundo, esta adhesión adquiere un significado especial, pues reconoce el poder del deporte como un puente hacia la dignidad, la seguridad y el sentido de pertenencia. Para el COI y la Fundación para los Refugiados Olímpicos (ORF), no se trata solo de una declaración; es un mensaje urgente sobre la necesidad de actuar con mayor determinación frente a un contexto humanitario cada vez más crítico.
Esa determinación quedó plasmada en la firma conjunta de una declaración emitida por la Coalición con motivo de la próxima Revisión del Progreso del Foro Mundial sobre los Refugiados, que se celebrará en Ginebra del 15 al 17 de diciembre. El documento, apoyado por Comités Olímpicos Nacionales, Federaciones Internacionales, organizaciones no gubernamentales y entidades dedicadas al deporte para el desarrollo, insta a gobiernos, organismos humanitarios y actores deportivos a reconocer e invertir en el deporte dentro de los entornos de desplazamiento, integrar esta herramienta en todos los espacios del Foro, ampliar el liderazgo de comunidades refugiadas y fortalecer las alianzas locales. Es un llamado a no seguir subestimando un recurso que puede transformar trayectorias vitales, especialmente en sistemas cada vez más sobrecargados.
Un llamado global para integrar el deporte en las respuestas humanitarias
La Coalición subraya que, a pesar de los avances logrados desde su lanzamiento en el Foro Mundial sobre los Refugiados de 2019, el deporte continúa siendo un elemento infravalorado dentro de los marcos de acción humanitaria. Por ello, la declaración establece prioridades claras que buscan ampliar su impacto y consolidar una integración más sistemática en las respuestas al desplazamiento. El COI, con una trayectoria de defensa del deporte como herramienta de inclusión, refuerza esta visión e impulsa la necesidad de una acción coordinada que incorpore a actores no tradicionales, especialmente en un escenario donde la solidaridad global disminuye y las personas desplazadas enfrentan mayores barreras.
El trabajo de la ORF y de sus asociaciones internacionales demuestra que este esfuerzo no se limita a la teoría: miles de personas refugiadas han podido acceder a programas deportivos seguros que ofrecen no solo actividad física, sino también espacios de protección emocional y comunitaria. La Coalición reconoce que, en tiempos de creciente incertidumbre, el deporte puede ser un soporte fundamental para quienes ven fracturado su entorno, y que fortalecer estos mecanismos es una responsabilidad compartida entre sectores públicos, privados, humanitarios y deportivos.
Una red internacional que impulsa cambios reales
Fundada por el COI y ACNUR antes del Foro Mundial de 2019 y convocada conjuntamente por la ORF, ACNUR y la Fundación Scort, la Coalición ha crecido hasta reunir a más de 170 miembros. Su misión ha sido impulsar el deporte como herramienta de protección e inclusión para personas afectadas por el desplazamiento, con iniciativas que abarcan desde formación de entrenadores hasta la creación de espacios seguros. En 2023, el COI presentó el Compromiso Deportivo Multisectorial, destinado a beneficiar a medio millón de personas desplazadas con una inversión de 45 millones de dólares estadounidenses, reflejando la escala y ambición de esta colaboración.
Los avances desde el último Foro Mundial sobre los Refugiados muestran el impacto tangible de este trabajo: más de 529.000 personas han recibido apoyo mediante programas deportivos en 92 países, más de 11.000 entrenadores han sido capacitados para brindar actividades inclusivas y seguras, y más de 160 espacios deportivos han sido creados o renovados. Son acciones que revelan cómo el deporte, cuando es integrado de manera estratégica y humanizada, puede abrir caminos de protección, conectar comunidades y sostener esperanzas donde antes solo había incertidumbre.




