El UCI WCC reúne a 25 atletas de 16 países en su campamento anual de ciclocross
Juan José Saldaña
noviembre 18, 2025

Durante una semana de noviembre, el Centro Mundial de Ciclismo (WCC) de la UCI en Aigle, Suiza, se transformó en un crisol de culturas, sueños y barro. Veinticinco atletas de 16 países se reunieron para un campamento internacional de ciclocross, una disciplina que exige tanto del cuerpo como de la mente. Bajo la guía de tres entrenadores de renombre —Ed Collins, Eva Lechner y Sven Vanthourenhout—, los participantes no solo perfeccionaron su técnica, sino que también compartieron experiencias que trascienden el deporte.
El campamento, que este año recibió 67 postulaciones para solo 25 plazas, culminó con la participación de todos los atletas en la cuarta ronda de la Copa Suiza de Ciclocross, Eagle Cross. Para muchos, fue su primera vez compitiendo en condiciones tan exigentes. Para otros, una oportunidad de afinar detalles técnicos y emocionales. Seis países —Croacia, Grecia, Jamaica, Noruega, Polonia y Eslovenia— debutaron en esta experiencia, marcando un hito en la expansión global del ciclocross.

Voces jóvenes que desafían el barro y los límites

Jordanio James, una joven jamaicana de 19 años, descubrió el ciclocross casi por accidente en Estados Unidos. En su país natal, esta disciplina aún no tiene raíces profundas, pero ella sueña con sembrarlas. Su paso por el campamento fue una revelación: “He aprendido que el clima puede complicar mucho las cosas en el ciclocross. Pero también aprendí que soy muy determinada”. El domingo, bajo una lluvia implacable y un circuito transformado en barro, su objetivo era simple: terminar. Y lo logró. Más allá del resultado, se llevó consigo una lección de resiliencia y el respaldo de un equipo técnico que supo acompañarla incluso en los momentos de duda.

Desde Eslovaquia, Sofia Ungerová llegó con más experiencia, pero con la misma humildad. A sus 19 años, ya ha competido en Copas del Mundo y Campeonatos Mundiales, pero reconoce que aún tiene mucho por mejorar. En la carrera Élite Femenina del domingo, remontó un inicio difícil para terminar undécima, aplicando lo aprendido durante la semana: mantener la calma, ajustar la técnica y confiar en su cuerpo. “Este campamento ha sido realmente valioso. Me siento más preparada para las próximas carreras”, confesó, con la mirada puesta en lo que viene.

Formación integral: atletas y entrenadores en evolución

El griego Iraklis Magioglou, de apenas 16 años, representa una nueva generación que vive el ciclocross con pasión inagotable. Radicado en París y con experiencia en ciclismo de montaña y ruta, encontró en este campamento una plataforma para consolidar su técnica y visión. “Me encanta y quiero pasarme todo el invierno compitiendo”, dijo tras finalizar quinto en la carrera júnior. Su entusiasmo contagia, y su capacidad para aplicar lo aprendido —como trazar curvas con decisión o acelerar en los tramos rápidos— demuestra que el aprendizaje no solo es técnico, sino también emocional.

Mientras los atletas se desafiaban en el barro, otro grupo vivía su propia transformación: entrenadores de Japón, Croacia, Estonia, Suecia, Irlanda y Grecia participaron en un curso de formación de nivel 2 en ciclocross. Entre ellos, David Eriksson, sueco, cerró un ciclo personal al regresar al mismo lugar donde entrenó como atleta una década atrás. Ahora, como formador, valoró especialmente el aprendizaje de cómo traducir la intuición en palabras: “Puede que sepas cosas que te resultan instintivas, pero que son difíciles de explicar. Este curso me ha sido realmente útil”.

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