El uniforme como parte de la igualdad en unos Juegos Olímpicos
Javier Nieto
marzo 19, 2026

El resultado del ANOC-Peak Uniform Programme empezó a verse de forma concreta en Milano Cortina 2026, donde dejó de ser una iniciativa de apoyo anunciada sobre el papel para convertirse en una herramienta visible para delegaciones pequeñas. El programa, impulsado por la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales -ANOC- junto a Peak, prevé suministrar uniformes de alta calidad a atletas y oficiales de 48 comités con menos recursos hasta Brisbane 2032, con cobertura para Juegos Olímpicos y Juegos Olímpicos de la Juventud.

La lectura del proyecto va más allá de un simple patrocinio textil. En el ecosistema olímpico, el uniforme también forma parte de la igualdad competitiva y simbólica: no decide resultados, pero sí influye en cómo un deportista entra en la Villa Olímpica, representa a su país en ceremonias y se sitúa dentro de una comunidad olímpica donde las diferencias de escala entre delegaciones siguen siendo muy visibles. Esa es la idea que defendió Gaby Ahrens, presidenta de la Comisión de Atletas de ANOC, al sostener que todo atleta quiere sentirse igual no solo en la competición, sino también en todo lo que la rodea.

Benín y Malta, dos casos que explican el sentido del programa

En Milano Cortina 2026, solo Benín y Malta acabaron clasificando entre los siete comités inicialmente previstos para esta primera fase operativa del programa. El caso más simbólico fue el de Nathan Tchibozo, que se convirtió en el primer deportista de la historia de Benín en competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Su presencia ya era histórica en sí misma, pero el contexto añadió otra capa: Benín hizo ese debut dentro de la primera aplicación real del plan de ANOC y Peak, con un kit completo de 32 piezas para atletas y oficiales.

Tchibozo, nacido en Francia, con padre beninés y madre togolesa, fue además abanderado de su país en la ceremonia inaugural. Ahí es donde el uniforme deja de ser solo equipación para competir y pasa a ser también una herramienta de representación nacional en los espacios más visibles de unos Juegos. “Es un gran orgullo representar al país de mi padre”, dijo el esquiador, que habló también de la posibilidad de hacer que todo un país se sintiera orgulloso con esa primera presencia olímpica invernal. Malta ofreció una continuidad distinta, pero muy útil para el enfoque: la delegación compitió con Jenny Axisa Eriksen, esquiadora de fondo y también abanderada en la apertura, en otro ejemplo de cómo una delegación mínima concentra en una sola atleta tanto la competición como la imagen exterior del país.

El otro apoyo ya existente en el sistema olímpico

El programa de ANOC no opera, además, en solitario. En Milano Cortina 2026 convivió con el IOC-WFSGI NOC Uniform Support Programme, un mecanismo distinto pero complementario, activo en estos Juegos con apoyo a 27 atletas de 12 comités nacionales en cuatro disciplinas de invierno: esquí alpino, biatlón, esquí de fondo y patinaje artístico. Ese plan, desarrollado por el Comité Olímpico Internacional -COI- junto a la World Federation of the Sporting Goods Industry -WFSGI-, movilizó a varias marcas para garantizar ropa de competición, accesorios y, en algunos casos, indumentaria de Villa a delegaciones de deportes de invierno emergentes o con menos recursos.

La diferencia entre ambos programas ayuda a entender mejor el mapa. El de ANOC-Peak parece orientado sobre todo a la presentación global del comité y a la identidad de equipo en Juegos Olímpicos y Juegos Olímpicos de la Juventud, mientras que el del COI-WFSGI se centra en resolver necesidades concretas de rendimiento y equipación técnica en deportes de invierno. No compiten entre sí: cubren capas distintas de una misma desigualdad visible, la que aparece cuando un NOC pequeño logra clasificarse pero no siempre puede llegar a unos Juegos con el mismo estándar material que las delegaciones grandes.

Una desigualdad pequeña en apariencia, pero muy visible en unos Juegos

Ese es, en el fondo, el valor del programa. El uniforme no sustituye a las becas, al apoyo técnico, a la preparación ni a los sistemas de clasificación. Tampoco corrige por sí solo la diferencia estructural de recursos entre países. Pero sí reduce una brecha muy visible en la experiencia olímpica: la de entrar en el mayor escenario del deporte mundial con una presentación homologable, reconocible y digna. Para un atleta de un comité pequeño, vestir una equipación del mismo nivel que la de las grandes delegaciones no cambia el cronómetro ni la pista, pero sí cambia la forma de habitar los Juegos y de representar a su país dentro de ellos.

Milano Cortina 2026 dejó así una primera imagen bastante precisa de lo que puede significar esta iniciativa, y el siguiente gran paso ya está señalado en el calendario. ANOC prevé que el programa equipe a cerca de 1.000 atletas de 47 comités en Dakar 2026, en una expansión mucho más amplia que la vista en los Juegos de Invierno. Después de Benín y Malta, el uniforme ha dejado de ser un detalle secundario para aparecer como una pieza más de una lógica conocida en el olimpismo: cuando se apoya a los NOCs con menos recursos, también se está corrigiendo una desigualdad que no siempre se mide en resultados, pero que se ve desde el primer día.