FIFA sube un 15% los recursos para las selecciones del Mundial 2026
Juan José Saldaña
abril 30, 2026

La FIFA ha decidido elevar en un 15 por ciento la asignación económica destinada a las 48 selecciones que participarán en el Mundial 2026, una medida que refuerza el peso financiero de un torneo llamado a marcar un antes y un después en la historia del fútbol. La decisión, adoptada por el Consejo del organismo en Vancouver, fija en 871 millones de dólares el total que se distribuirá entre las federaciones participantes, en una edición que se jugará por primera vez con 48 equipos y 104 partidos en México, Canadá y Estados Unidos.

Más allá de la magnitud de la cifra, el movimiento refleja cómo la FIFA busca redistribuir parte del crecimiento económico de su torneo más importante. El organismo justifica el aumento por el “éxito comercial” del Mundial 2026, una expansión que no solo amplía el alcance competitivo del certamen, sino también su dimensión económica. En ese escenario, el incremento aparece como una señal de cómo el negocio global del fútbol sigue creciendo y de cómo ese crecimiento empieza a trasladarse, al menos en parte, a las estructuras que sostienen el juego en cada país.

Un Mundial más grande, con más recursos y nuevas exigencias

El salto económico responde directamente a la nueva escala del Mundial. La ampliación de 32 a 48 selecciones no solo multiplica el número de partidos y extiende el calendario competitivo, también eleva las exigencias logísticas, deportivas y operativas para cada federación. En ese contexto, la FIFA ajustó el reparto financiero para acompañar una estructura más compleja, donde la preparación, el traslado de delegaciones y la planificación de cada selección adquieren una dimensión mucho más exigente que en ediciones anteriores.

El desglose del nuevo paquete financiero deja ver con claridad esa intención. La subvención de preparación sube de 1,5 a 2,5 millones de dólares, un incremento pensado para fortalecer la planificación previa de cada equipo. A eso se suma el premio por clasificación, que pasa de 9 a 10 millones de dólares, además de nuevas contribuciones orientadas a cubrir los costos de las delegaciones y ampliar la asignación de entradas para los equipos. Solo en esos apoyos adicionales, la FIFA destinará más de 16 millones de dólares, una cifra que revela hasta qué punto el Mundial 2026 exigirá una operación mucho más robusta dentro y fuera del campo.

El negocio del fútbol y su impacto en las federaciones

La decisión también expone el momento financiero que atraviesa la FIFA. En palabras de Gianni Infantino, el organismo vive la mejor situación económica de su historia, una afirmación que busca respaldar la idea de una FIFA más sólida y con mayor capacidad de reinversión. El mensaje no es menor: en un contexto donde el crecimiento comercial del fútbol suele concentrarse en grandes ligas, patrocinadores y derechos audiovisuales, el ente rector intenta posicionar esta medida como una forma de devolver parte de ese capital al ecosistema global del deporte.

Para muchas federaciones, especialmente aquellas con estructuras más limitadas, este aumento puede representar mucho más que un alivio presupuestario. En varios casos, los recursos que llegan desde un Mundial no solo financian la participación en el torneo, sino que sostienen programas de desarrollo, infraestructura y formación durante años. Por eso, detrás del anuncio no solo hay una mejora contable, sino también una dimensión estructural: la posibilidad de que una mayor distribución de ingresos permita que el impacto del Mundial no se agote en un mes de competencia, sino que se extienda en el tiempo dentro del fútbol de cada país.