La International Ski and Snowboard Federation -FIS- ha publicado la Athlete Sustainability Guide, una nueva herramienta dirigida a los deportistas de nieve para ayudarles a entender, comunicar y reducir el impacto ambiental alrededor de su actividad. La guía parte de una idea directa: los atletas no pueden resolver solos la crisis climática, pero sí tienen una voz capaz de influir en equipos, eventos, marcas, federaciones y comunidades que viven de la nieve.
El documento no presenta la sostenibilidad como una exigencia abstracta ni como una búsqueda de perfección individual. Su enfoque se apoya en pequeñas acciones, decisiones informadas y liderazgo con el ejemplo. FIS anima a los atletas a calcular su huella de carbono, reducir usos innecesarios de agua, evitar plásticos de un solo uso, promover mejores prácticas de viaje, alimentación y gestión de residuos, cuestionar hábitos poco sostenibles en el equipamiento y hablar con honestidad sobre las contradicciones ambientales que también existen dentro del deporte.
La nieve ya no es un escenario garantizado
La guía sitúa el cambio climático como un problema deportivo, no solo ambiental. Si la temperatura global sube dos grados respecto a niveles preindustriales, más de la mitad de las estaciones de esquí europeas podrían sufrir déficits graves de nieve sin nieve artificial. Con cuatro grados de calentamiento, prácticamente todas, alrededor del 98%, estarían en riesgo. Para los atletas, esos datos no afectan solo al paisaje: condicionan dónde se puede entrenar, dónde se puede competir y si determinados eventos pueden celebrarse con garantías.
El impacto ya es visible en las montañas europeas. En los Alpes, las temperaturas invernales están subiendo hasta 0,4 grados por década y los glaciares alpinos se han reducido alrededor de un 60% desde 1850. La guía también recuerda que cerca del 91% de las áreas alpinas son hoy naturalmente fiables en nieve, pero esa cifra caería hasta el 61% con dos grados de calentamiento y hasta el 30% con cuatro grados. El futuro de los deportes de nieve queda así ligado a una realidad climática cada vez más estrecha.
Montañas, agua y ecosistemas bajo presión
FIS amplía el diagnóstico más allá de la competición. Las montañas son conocidas como las “torres de agua del mundo” y proporcionan hasta el 60% del agua dulce global. La nieve y los glaciares alimentan ríos de los que dependen millones de personas, por lo que la pérdida de hielo y la alteración de los ciclos de nieve también amenazan la seguridad hídrica, los ecosistemas y las comunidades situadas aguas abajo.
La presión ambiental incluye además contaminación y pérdida de hábitats. El documento menciona el impacto de fluidos de vehículos, sal de carretera, residuos y microplásticos sobre suelos, aguas y bosques de montaña. En los Pirineos, científicos registraron hasta 365 partículas de microplásticos por metro cuadrado cayendo del cielo cada día. Las montañas cubren una cuarta parte de la superficie terrestre y sostienen casi un tercio de las especies terrestres, pero se estima que el 70% de los hábitats de montaña ya se ha perdido.

Decisiones pequeñas, presión colectiva
La guía baja ese diagnóstico a la rutina del atleta. FIS propone reducir desplazamientos innecesarios cuando sea posible, coordinar mejor los viajes de equipo, pensar en el origen de los alimentos, evitar el consumo de productos de un solo uso y revisar cómo se compra, usa, repara o desecha el material deportivo. En el bloque de abastecimiento responsable, la federación anima a promover durabilidad, reparación, reutilización, programas de recogida, materiales reciclados y proyectos piloto con clubes, federaciones, patrocinadores o marcas.
El punto más interesante está en la voz pública del deportista. FIS reconoce que las grandes palancas dependen de gobiernos, regulaciones, organizadores, estaciones, marcas y organismos de gobernanza, pero insiste en que los atletas pueden ayudar a mover el sistema cuando usan su plataforma. La guía recomienda compartir progresos reales, ejemplos prácticos y aprendizajes, sin presentarse como perfectos. Hablar de sostenibilidad, incluso desde las contradicciones del propio deporte, puede abrir conversaciones dentro de equipos, eventos y audiencias que quizá no llegarían por otros canales.
Una estrategia para proteger el invierno
La Athlete Sustainability Guide también se inserta en una línea institucional más amplia de FIS. La federación plantea tres áreas principales de impacto: reducir su huella de carbono, proteger y restaurar los ecosistemas de los que dependen los deportes de nieve, y promover soluciones circulares que mantengan materiales y productos en uso durante más tiempo. En esa lógica, los atletas no son solo destinatarios de recomendaciones, sino aliados para acelerar cambios en el entorno competitivo.
FIS ya trabaja con asociaciones nacionales y comités organizadores para llevar esta agenda a los eventos. En la temporada 2024-2025, ocho comités organizadores de la Copa del Mundo participaron en el FIS World Cup Organisers Sustainability Tour, un espacio para compartir ideas, aprender entre sedes y buscar nuevas formas de hacer los eventos más sostenibles. La guía deja así un mensaje práctico: proteger la nieve exige decisiones estructurales, pero también atletas capaces de convertir su experiencia diaria, sus datos y su voz en una presión útil para el futuro del invierno.
