Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028: las claves del plan de LA28 y sus nuevos deportes
Juan José Saldaña
julio 14, 2026

Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 (LA28) no solo marcarán el regreso de la cita olímpica a la ciudad estadounidense por tercera vez, después de las ediciones de 1932 y 1984. También representan un cambio de paradigma en la forma de organizar un megaevento deportivo, con un modelo que busca responder a los desafíos urbanos, ambientales y sociales de una de las metrópolis más grandes del mundo. En lugar de levantar grandes infraestructuras, el proyecto apuesta por reutilizar instalaciones existentes, fortalecer las comunidades locales y generar un legado que comience a percibirse incluso antes del encendido del pebetero.

El enfoque también se refleja en el programa deportivo. LA28 contará con 36 disciplinas y 353 pruebas con medallas, incorporando deportes profundamente ligados a la identidad cultural de Estados Unidos, como el regreso del béisbol/softbol, el cricket y el lacrosse, además del debut olímpico del flag football y el squash. A ello se suma un hecho histórico: por primera vez, el torneo femenino de fútbol tendrá más equipos participantes que el masculino, una decisión impulsada por el Comité Olímpico Internacional (COI) que busca avanzar hacia una mayor igualdad de género en el deporte.

Unos Juegos construidos sobre el legado de la ciudad

La principal apuesta de LA28 es demostrar que unos Juegos Olímpicos pueden organizarse sin depender de una ola de nuevas construcciones. La mayoría de las competencias se disputarán en instalaciones que ya forman parte del paisaje deportivo de Los Ángeles. Escenarios históricos como el Los Angeles Memorial Coliseum volverán a recibir las pruebas de atletismo y las ceremonias de apertura y clausura, mientras que el Rose Bowl será nuevamente protagonista de una cita olímpica. El histórico Santa Anita Park, por su parte, volverá a albergar las competencias ecuestres, tal como ocurrió en 1984.

Esta estrategia forma parte de la denominada «reutilización radical», uno de los pilares del Plan de Impacto y Sostenibilidad 2025 de LA28. Los organizadores renunciaron a construir nuevas sedes permanentes y optaron por soluciones temporales diseñadas para tener una segunda vida una vez finalizado el evento. La meta es que al menos el 90 % de los materiales utilizados en estas estructuras sean reutilizados o reciclados, mientras que los insumos restantes serán donados a organizaciones comunitarias. Además, todas las sedes olímpicas funcionarán con electricidad proveniente de fuentes 100 % renovables, reforzando el compromiso ambiental del proyecto.

Resiliencia, movilidad y deporte para transformar Los Ángeles

El legado que persigue LA28 trasciende la competencia deportiva. La organización ha puesto el foco en fortalecer la resiliencia de la ciudad frente a desafíos como los incendios forestales, el aumento de las temperaturas y la conservación de los ecosistemas urbanos. A través del programa Resilience Champions, ya se financian proyectos como la transformación de espacios públicos en zonas con sombra y superficies más frescas, la reducción del riesgo de incendios en áreas cercanas a futuras sedes olímpicas y la plantación de microbosques nativos para recuperar hábitats y disminuir el efecto del calor en distintos barrios. Paralelamente, decenas de jornadas de voluntariado han movilizado a miles de habitantes en iniciativas de limpieza de playas, restauración ambiental y apoyo comunitario.

El impacto también busca sentirse en la vida cotidiana de los residentes. Durante los Juegos, el transporte priorizará el uso de trenes, autobuses, bicicletas y desplazamientos a pie mediante una amplia expansión de la red de movilidad pública. Al mismo tiempo, el programa PlayLA ya acerca más de 40 deportes olímpicos y paralímpicos a niños y jóvenes de la ciudad, acumulando más de un millón de inscripciones gracias al respaldo económico del COI y LA28. En paralelo, la organización pretende que cerca del 75 % del gasto asociado al evento beneficie a empresas del área metropolitana de Los Ángeles, reservando una parte importante para pequeñas compañías locales. De esta manera, el comité organizador busca que el verdadero éxito de los Juegos no se mida únicamente por las medallas obtenidas, sino por la capacidad del evento para dejar beneficios tangibles y duraderos en las comunidades que lo harán posible.