La Champions de balonmano y la tentación de mirar a Oriente Medio
Javier Nieto
enero 14, 2026

La European Handball Federation confirmó hace unas semanas el nuevo sistema de distribución de plazas para la EHF Champions League masculina a partir de la temporada 2026-2027, una reforma que incluye la posibilidad de otorgar invitaciones a clubes no europeos. La decisión coincide con la ampliación de la competición a 24 equipos y abre, por primera vez de forma explícita, la puerta a la participación de clubes no europeos, lo que incluye a quellos de Oriente Medio.

El cambio no implica una incorporación inmediata, pero sí introduce una nueva variable en el ecosistema europeo. La EHF se reserva hasta cuatro plazas abiertas, además de las correspondientes a federaciones sin puesto fijo, lo que permite explorar nuevas incorporaciones más allá del mapa tradicional del balonmano europeo, en un contexto de crecimiento del producto y de búsqueda de mayor alcance internacional.

Más mercados pero con un nivel exigente

La Champions pasará a disputarse con seis grupos de cuatro equipos, manteniendo el número total de partidos, pero reduciendo una ronda en primavera para aliviar la carga de los jugadores. “La Champions League con 24 equipos sigue siendo la competición premium del balonmano europeo y llegará a más mercados que en el pasado”, explicó Michael Wiederer, presidente de la EHF, al justificar una reforma que busca equilibrar calidad, planificación y sostenibilidad.

La posibilidad de incluir clubes de fuera de Europa es uno de los elementos más novedosos del nuevo modelo. Wiederer subrayó que se trata de una opción que “requiere consideraciones muy cuidadosas”, en coordinación con la International Handball Federation, otras confederaciones continentales y las federaciones nacionales implicadas. Además, cualquier admisión estaría limitada por criterios de proximidad geográfica y por la exigencia de competir “al más alto nivel”.

La EHF ha detallado también que todas las plazas, incluidas las invitaciones, estarán sujetas a criterios mínimos obligatorios, entre los que figuran la infraestructura del pabellón, el mercado televisivo del país, los resultados deportivos previos y la capacidad de gestión del producto y del entorno digital del club. Un marco que apunta a estándares deportivos, pero también a factores de visibilidad y desarrollo comercial.

Un contexto que invita a mirar más allá de Europa

Esta circunstancia no es exclusiva del balonmano. En el baloncesto, la EuroLeague ya ha dado entrada a Dubai Basketball, incorporando un nuevo mercado a su ecosistema competitivo. En fútbol, aunque la UEFA Champions League mantiene su marco continental, su reciente reforma ha ampliado el número de equipos y partidos con el objetivo de incrementar el valor comercial del torneo, intengrando equipos de zonas asiáticas. En otras disciplinas indoor, como el fútbol sala, también se han añadido recientemente clubes asiáticos en torneos europeos, lo que refuerza la idea de que estos modelos no son completamente nuevos.

Fuera del balonmano, el ciclismo profesional ofrece otro ejemplo del potencial económico de la región. El patrocinio de UAE Team Emirates en el UCI WorldTour se ha convertido en una de las estructuras más potentes del pelotón internacional, reflejando la capacidad financiera de Oriente Medio para sostener proyectos de primer nivel en competiciones globales. Por otro lado, la participación de Israel en competiciones europeas desde hace décadas demuestra que el criterio geográfico no siempre ha sido absoluto en el deporte continental.

El crecimiento de Arabia Saudí

En el plano deportivo, el balonmano en Asia ha ido ganando visibilidad y competitividad en los últimos años, y ello puede contextualizar la consideración de equipos de Oriente Medio en torneos europeos. En las últimas dos décadas, Arabia Saudí ha terminado en el podio del AHF Asian Men’s Handball Championship en cuatro ocasiones: 2002, 2008, 2012 y 2022, destacando especialmente la medalla de bronce en la edición de 2022 celebrada en Dammam, donde se clasificó para el IHF Men’s World Championship de 2023. En ese mundial, Arabia Saudí fue uno de los países asiáticos presentes, sumando experiencia internacional tras varios años de participaciones intermitentes desde 1997, con posiciones que rondaron entre el vigésimo lugar y la zona media del ranking global.

Además, a nivel de clubes, equipos saudíes como Khaleej Club han llevado el balonmano de la región a escenarios mundiales: bajo la dirección de Dimitris Dimitroulias, el equipo logró terminar sexto en el IHF Men’s Super Globe en 2022 y 2023 y quinto en 2024, además de ganar el Asian Club League Handball Championship en 2024 y ser subcampeón en 2025. Estas experiencias reflejan un crecimiento competitivo y organizativo que ha reforzado la percepción de que el balonmano en Asia y Oriente Medio puede aportar calidad deportiva y una base de desarrollo interesante para el futuro. “Asia se ha convertido en uno de los pilares del balonmano mundial, tanto financieramente como en términos de desarrollo deportivo”, afirmó Dimitris Dimitroulias, seleccionador saudí, al destacar la mejora de ligas, presupuestos y nivel competitivo en la región.

Con el nuevo marco regulatorio, la EHF deja abierta la posibilidad de explorar nuevos territorios en el futuro, siempre bajo estándares deportivos y organizativos exigentes. Si la incorporación de clubes de Oriente Medio se convierte o no en una tendencia será una cuestión que se definirá en los próximos ciclos, a medida que el balonmano europeo evalúe su equilibrio entre tradición, expansión y sostenibilidad económica.

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