La Fundación Olímpica para los Refugiados impulsa nuevas vías de acceso a Los Ángeles 2028
Juan José Saldaña
junio 15, 2026

En vísperas del Día Mundial del Refugiado, la Fundación Olímpica para los Refugiados (ORF) anunció la incorporación de 17 nuevos atletas a sus programas de entrenamiento con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 (LA28). La iniciativa, que involucra a ocho Comités Olímpicos Nacionales y nueve disciplinas deportivas, refuerza el compromiso del Movimiento Olímpico con la inclusión de las personas desplazadas a través del deporte, ofreciendo nuevas oportunidades para atletas refugiados que han visto sus carreras interrumpidas por conflictos, persecuciones o crisis humanitarias.

La noticia adquiere una relevancia especial en un contexto global marcado por el aumento del desplazamiento forzado. Actualmente, más de 117 millones de personas viven lejos de sus hogares debido a diversas crisis, una realidad que también afecta a atletas de alto rendimiento. Para muchos de ellos, abandonar su país significó perder no solo un lugar donde vivir, sino también el acceso a entrenamientos, competencias y redes de apoyo. En este escenario, el deporte emerge como una herramienta de estabilidad y pertenencia.

62 atletas refugiados mantienen vivo el sueño olímpico rumbo a LA28

Con la incorporación de estos 17 nuevos deportistas, el programa de Apoyo a Atletas Refugiados brinda actualmente respaldo a un total de 62 atletas que compiten en 14 deportes distintos y son acogidos por 16 Comités Olímpicos Nacionales. Además, 18 Federaciones Internacionales ya permiten la participación de atletas refugiados en competiciones oficiales, mientras que varias de ellas han integrado equipos de refugiados en sus Campeonatos Mundiales, ampliando las oportunidades de desarrollo y visibilidad para estos deportistas.

La participación en este programa constituye una de las principales vías para aspirar a integrar el Equipo Olímpico de Refugiados, una iniciativa que permite a los atletas competir bajo la bandera olímpica. Gracias al financiamiento otorgado a través de las becas de Solidaridad Olímpica, los beneficiarios recibirán apoyo económico y técnico hasta los Juegos de Los Ángeles 2028. Para acceder a este respaldo, deben cumplir con dos requisitos fundamentales: mantener un nivel competitivo de élite en su disciplina y contar con el reconocimiento oficial del ACNUR como refugiados en sus respectivos países de acogida.

El deporte como herramienta para reconstruir vidas y comunidades

Los nuevos integrantes del programa representan historias de resiliencia y superación que abarcan distintas regiones del mundo y disciplinas tan diversas como atletismo, taekwondo, lucha libre, halterofilia, ciclismo, natación, judo, tiro y piragüismo. Nombres como Fernando Dayan Jorge Enriquez, acogido por Estados Unidos en piragüismo; Dario Lokoro, refugiado en Kenia y atleta de fondo; o las hermanas Ayda y Aysa Khorshidi, quienes desarrollan sus carreras deportivas en Reino Unido, reflejan cómo el deporte puede convertirse en un puente hacia nuevas oportunidades cuando las circunstancias obligan a empezar de nuevo.

Gestionado por la ORF con el apoyo de Comités Olímpicos Nacionales y Federaciones Internacionales, el programa busca mucho más que resultados deportivos. Desde la creación del Equipo Olímpico de Refugiados, que debutó en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y posteriormente participó en Tokio 2020 y París 2024, el objetivo ha sido ofrecer una plataforma que permita a los atletas recuperar sus trayectorias y mantener vivo su vínculo con el alto rendimiento. Este compromiso continuará creciendo con la preparación de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, donde competirá por primera vez un Equipo Olímpico Juvenil de Refugiados, ampliando el alcance de una iniciativa que busca transformar el deporte en un espacio de solidaridad, inclusión y esperanza para quienes han debido reconstruir sus vidas lejos de casa.