El debate en torno al futuro del tiro deportivo en Europa ha entrado en un momento decisivo. En medio de nuevas propuestas medioambientales que buscan restringir el uso de munición de plomo, la Federación Internacional de Tiro Deportivo (ISSF) ha levantado la voz para llamar la atención sobre los impactos que estas medidas podrían generar en atletas y comunidades deportivas. Desde Bruselas, el presidente de la ISSF, Luciano Rossi, ha pedido que el diálogo avance con equilibrio y con una mirada realista sobre el entorno en el que se desarrolla esta disciplina.
La intervención del presidente tuvo lugar durante un panel en el Parlamento Europeo, organizado para discutir las implicaciones del borrador legislativo de la Comisión Europea. El proyecto, que plantea restricciones significativas, se presenta como un avance en materia de sostenibilidad, pero también abre un debate más profundo sobre cómo equilibrar la protección del medio ambiente con el desarrollo deportivo. En este escenario, Rossi expuso con claridad las preocupaciones que atraviesan el ecosistema del tiro deportivo y la necesidad de una regulación que considere su complejidad.
Un llamado a la proporcionalidad en las regulaciones europeas
Durante su exposición, Luciano Rossi enfatizó que el tiro deportivo opera bajo normas internacionales que no pueden ser modificadas de forma inmediata, lo que convierte cualquier alteración regional en un desafío significativo para los atletas europeos. Señaló que las restricciones propuestas podrían limitar las oportunidades de entrenamiento y competencia, generando desventajas frente a deportistas de otras regiones. Al mismo tiempo, reconoció la importancia de una gestión responsable del plomo y valoró la disposición de la Comisión Europea para buscar un punto de encuentro, siempre que se incorporen soluciones realistas.
Rossi también advirtió sobre el impacto económico que traerían medidas estrictas, especialmente aquellas relacionadas con el almacenamiento de plomo en campos de tiro al aire libre. Para muchas instalaciones, incluidas las administradas por organizaciones sin fines de lucro, ajustar sus infraestructuras implicaría un costo difícil de asumir. El cierre de campos —advirtió— no solo afectaría a la comunidad deportiva, sino que podría incluso generar riesgos ambientales adicionales al desplazar la actividad sin una planificación adecuada. La falta de datos precisos sobre los aproximadamente 4.000 campos de tiro activos en Europa complica aún más entender la dimensión del impacto.
Hacia una regulación sostenible y viable para todos los actores
El presidente de la ISSF destacó que la clave para avanzar es contar con orientaciones más claras y prácticas, capaces de permitir que los objetivos ambientales se cumplan sin perjudicar el tejido deportivo. Subrayó que las medidas deben ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a las condiciones particulares de cada campo de tiro, ya que existen diferencias significativas en su diseño, operación y posibilidades de gestión. Esta perspectiva es esencial para que la transición regulatoria sea realmente efectiva.
Finalmente, Rossi explicó que cualquier cambio significativo requeriría un plazo de implementación mayor a los cinco años sugeridos en el borrador actual, considerando que las modificaciones exigen planificación, financiamiento y un análisis profundo de cada caso. En nombre de la ISSF, recomendó extender los plazos de cumplimiento, permitir la recuperación del plomo según la realidad de cada espacio y facultar a los Estados miembros a establecer condiciones ambientales personalizadas cuando se cumplan los estándares de protección. Su mensaje, transmitido con firmeza pero también con apertura al diálogo, busca asegurar que el tiro deportivo pueda seguir desarrollándose de manera sostenible dentro del marco europeo.




