Italia derrotó el martes a Estados Unidos por 8-6 en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 y selló así su tercera clasificación a los cuartos de final del torneo, tras las logradas en 2013 y 2023. El resultado tuvo impacto inmediato por el rival, por el contexto del grupo y porque el equipo italiano volvió a competir sin complejos en un escaparate global.
La sorpresa deportiva, además, sirve también para mirar algo más lejos. Italia no es una potencia histórica del béisbol mundial ni un país donde este deporte tenga el peso cultural de otras disciplinas, pero sí una selección que ha ido consolidando una estructura, una identidad y una competitividad cada vez más visibles. El propio seleccionador, Francisco Cervelli, resumió el sentido del momento con una frase clara: “No sé cómo procesar esto todavía. Estoy teniendo emociones a lo loco. Ahora hay otro país que puede jugar béisbol en Europa”, aseguró.
«Quiero cambiar la cultura. Y el año pasado (en la Copa Europea, en que fueron subcampeones), le pusimos la etiqueta de “La Manera Italiana”. No es sólo participar, sino también crear una identidad para que cada vez que lleguemos, la gente sabrá que jugamos el béisbol con respeto por los otros», añadió Cervelli estos días. Ese mensaje también se ha trasladado al vestuario. Vinnie Pasquantino, uno de los referentes del equipo, explicó durante el torneo que Cervelli y el presidente federativo, Marco Mazzieri, intentan demostrar a los jóvenes en Italia que competir a este nivel es posible.
Una base propia y Baseball5
Parte del salto competitivo reciente se explica por las reglas de elegibilidad del Clásico Mundial, que permiten a Italia reunir a jugadores con ascendencia italiana nacidos fuera del país. Ese modelo ha ayudado a elevar el nivel de la plantilla y a incorporar talento con experiencia o recorrido en el entorno de la MLB. Pero el caso italiano no se sostiene solo ahí: detrás hay también una base federativa y una competición nacional estables, aunque de dimensión mucho más modesta que la estadounidense.
También existe una base interna que da continuidad a ese discurso. La Serie A italiana, heredera de la antigua Italian Baseball League, existe desde 1948 y sigue siendo la máxima categoría nacional. El campeonato contó con 30 equipos en 2023 y con 31 en 2025, repartidos en varios grupos, dentro de una estructura que busca mantener tejido competitivo más allá del escaparate internacional. A esa continuidad se ha sumado además el lanzamiento del primer Campeonato Nacional de Baseball5, una señal de diversificación dentro del propio ecosistema italiano.
Soldados estaodunidenses trajeron el béisbol tras la II Guerra Mundial
El béisbol no terminó de asentarse en Italia en sus primeros intentos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, pero encontró un punto de apoyo real tras la Segunda Guerra Mundial, cuando soldados estadounidenses llevaron el juego a distintas zonas del país. A partir de ahí se consolidó una estructura que permitió el nacimiento de la liga en 1948 y el desarrollo federativo posterior. En el plano continental, Italia estuvo además entre los cinco países que fundaron la organización europea en 1953 y ganó el primer Campeonato de Europa en 1954.
Ese pasado europeo no convierte a Italia en una referencia global, pero sí explica que su presencia en este deporte no sea algo nuevo. La selección ha ganado 10 Campeonatos de Europa, solo por detrás de Países Bajos, y en el Clásico de 2013 ya había firmado una actuación de peso al avanzar de grupo junto a Estados Unidos y acabar séptima.
