La FIFA ha rechazado una solicitud del ministro de Deportes de Irán para trasladar los partidos de la selección nacional en la Copa del Mundo de 2026 desde Estados Unidos a México. Como resultado, los encuentros de Irán se disputarán según lo previsto en California.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional que cualquier cambio en las sedes requeriría una compleja coordinación logística que no es viable a tan poco tiempo del torneo. La FIFA también se negó a modificar el calendario de partidos.
La solicitud se produjo en medio de un aumento de las tensiones geopolíticas tras el apoyo militar de Estados Unidos e Israel a la población iraní, lo que provocó la muerte de altos funcionarios de la República Islámica. En respuesta, el ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, afirmó que la selección nacional podría boicotear su viaje a Estados Unidos si los partidos del Grupo G no se trasladaban a México. Irán tiene previsto enfrentarse a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto en la fase de grupos.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum
Donyamali citó preocupaciones sobre la seguridad de los jugadores iraníes en Estados Unidos como la principal razón de la solicitud. Al mismo tiempo, en el contexto de las tensiones en el Golfo Pérsico, la selección femenina de Irán que compite en la Copa Asiática Femenina en Gold Coast, Australia, no cantó el himno nacional. Esto provocó amenazas contra las jugadoras y sus familias en Irán.
Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos negó el visado a Mehdi Taj, presidente de la Federación de Fútbol de Irán, lo que le impidió asistir al sorteo del Mundial de 2026. Taj ha sido vinculado con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, criticó a Estados Unidos por no cooperar en la emisión de visados a funcionarios iraníes y reiteró el llamado a trasladar los partidos de Irán a México.
Desde la Revolución Islámica de 1979, se estima que alrededor de ocho millones de iraníes han emigrado a Europa y América del Norte. Los Ángeles, que alberga una de las mayores comunidades de la diáspora iraní, es una de las ciudades sede donde Irán jugará, junto con Seattle. Observadores señalan que las autoridades iraníes están preocupadas por mantener el control sobre el equipo en este tipo de entornos.
