Una encuesta reciente realizada por la European Handball Federation –EHF– a 328 jugadoras de 35 países ha revelado que la gran mayoría de las atletas considera que el balonmano femenino necesita una mayor visibilidad y mejores condiciones profesionales. El estudio, realizado durante la semana de selecciones de octubre, ofrece una radiografía actualizada sobre cómo perciben las jugadoras su deporte, qué retos siguen vigentes y cuáles son las prioridades para seguir desarrollando la disciplina.
Los resultados muestran diferencias significativas entre las jugadoras jóvenes y las de categoría sénior respecto a la percepción pública del balonmano femenino. El grupo de Younger Age Category (YAC) identificó numerosas opiniones negativas procedentes del exterior, señalando que el público puede considerar el juego “aburrido” o “peor que el masculino”. En cambio, las jugadoras sénior, principalmente de entre 21 y 30 años, describieron respuestas más alineadas con su propia visión del deporte: rápido, dinámico, físico y con un estilo distinto al masculino.
Percepción pública y confianza en el juego
La encuesta sugiere que parte de esta diferencia se debe a la exposición competitiva. Las jugadoras sénior han disputado torneos de alto nivel ante grandes aforos, mientras que las jóvenes compiten en entornos con menor seguimiento. Según los datos recogidos, esta experiencia influye en la confianza de las jugadoras a la hora de valorar cómo se percibe el deporte desde fuera.
El informe subraya la importancia de este aspecto para la retención del talento. Si las jugadoras jóvenes sienten que su disciplina es infravalorada, su motivación y continuidad pueden verse afectadas. La EHF considera esencial reforzar los mensajes positivos y mejorar la visibilidad del balonmano femenino en todas las categorías para asegurar la progresión de las atletas en su transición hacia la élite.

La visibilidad, una demanda unánime
En el ámbito mediático, la respuesta es prácticamente unánime: el 99 por ciento de las jugadoras sénior afirma que el balonmano femenino necesita más visibilidad, cifra que alcanza el 97 por ciento entre las jugadoras jóvenes. El papel de los medios se considera “muy importante” para el 47 por ciento de las sénior, aunque las atletas identifican otros aspectos como prioritarios para el desarrollo de su deporte.
Entre las áreas señaladas como más relevantes destacan las condiciones laborales y contractuales, seguidas de marketing y patrocinio. La visibilidad ocupa la tercera posición, mientras que el pago, la inversión, la infraestructura y aspectos como la estabilidad financiera o la mejora de entrenadores y árbitros completan la lista de prioridades.
Iniciativas de la EHF para reforzar el desarrollo femenino
El estudio también analizó quiénes son las jugadoras más influyentes e inspiradoras para las distintas generaciones. La EHF lleva tiempo trabajando en este ámbito a través de programas que buscan dar más visibilidad a las referentes del deporte. Entre ellos figura el proyecto Role Models, integrado actualmente por Katrine Lunde, Andrea Lekic, Estelle Nze Minko y la jugadora de balonmano en silla de ruedas Joyce van Haaster, una iniciativa destinada a mostrar ejemplos reales de trayectoria, liderazgo y continuidad en el balonmano.
La European Handball Federation lanzó en septiembre de 2025 la plataforma Her Playground. La iniciativa busca visibilizar a jugadoras, árbitras y entrenadoras, y funciona como una plataforma de contenidos, reflexión y divulgación, diseñada para que las mujeres del balonmano tengan un espacio propio donde su actividad y sus voces estén plenamente representadas. En materia de equidad y gobernanza, la EHF impulsa también las Women’s Handball Conferences, encuentros que reúnen a federaciones, clubes, entrenadoras y especialistas para debatir políticas de igualdad, liderazgo y buenas prácticas en el deporte.
Estas iniciativas se complementan con la estrategia estructural de la EHF definida en el European Handball Master Plan, aprobado en 2020. El plan contempla medidas para aumentar la base de jugadores, árbitros y entrenadores; mejorar la retención de talento; reforzar la formación técnica; y garantizar un desarrollo sostenible del balonmano europeo en todas sus ramas.




