La resolución de la ONU sobre la Tregua Olímpica de Milán Cortina 2026
Juan José Saldaña
noviembre 20, 2025

La adopción de la Resolución sobre la Tregua Olímpica por parte de la 80ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas marcó un momento profundamente simbólico para el Movimiento Olímpico y para el espíritu de cooperación internacional. La decisión, celebrada en Nueva York, subrayó la importancia de crear un espacio donde el deporte pueda florecer como un lenguaje común en medio de un escenario global fragmentado. Voces como las de Kirsty Coventry y Giovanni Malagò pusieron en relieve la trascendencia de este consenso, recordando que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina 2026 representan mucho más que una competencia: son un llamado a preservar la dignidad humana y a fortalecer la esperanza en tiempos de tensión.

El mensaje de unidad se hizo aún más potente cuando la presidenta del COI apeló a la esencia misma del deporte: ese territorio donde los atletas se ven entre sí sin filtros de nacionalidad, religión o procedencia. Su reflexión resonó entre los Estados miembros, que otorgaron un respaldo amplio con 165 votos favorables. Para el COI, esta resolución no solo reafirma un compromiso histórico, sino que también renueva la necesidad de proteger el deporte de influencias externas y mantenerlo como un espacio seguro, igualitario y profundamente humano.

La Tregua Olímpica como puente en un mundo dividido

En su discurso, Kirsty Coventry recordó que la Tregua Olímpica simboliza un momento para reenfocar la mirada hacia lo que une a las sociedades. En un contexto global marcado por conflictos y fracturas, destacó el poder del deporte para permitir encuentros que trascienden fronteras y animan a ver al otro como semejante. Este llamado no es meramente ceremonial: implica un compromiso activo de los países para garantizar el acceso seguro de atletas, delegaciones y personal acreditado, creando una burbuja de paz alrededor de los Juegos de 2026.

La Asamblea General también escuchó a la presidenta Annalena Baerbock, quien enfatizó que el espíritu olímpico sigue siendo un recordatorio de la capacidad humana para resistir y reconstruir. Su intervención subrayó que la Tregua Olímpica no es solo una tradición antigua recuperada, sino una guía moral para promover el diálogo y la cooperación en un mundo que necesita con urgencia nuevos puentes.

Milán Cortina 2026 y el mensaje de «Armonía»

Al presentar la resolución en nombre de Italia, Giovanni Malagò invitó a los Estados miembros a reflexionar sobre el concepto de Armonia – Armonía, el pilar que inspira a Milano Cortina 2026. Esta idea, profundamente arraigada en el legado cultural italiano, evoca la visión de los grandes pensadores del Renacimiento, quienes entendieron la belleza, la razón y el diálogo como fuerzas transformadoras. Para el Comité Organizador, los Juegos de 2026 representan una oportunidad de proyectar valores universales hacia el escenario global, revitalizando la diplomacia a través del deporte.

En ese sentido, Malagò subrayó que la armonía no es un ideal abstracto, sino un principio que se traduce en políticas tangibles: promover la inclusión, reforzar la dignidad humana y garantizar que los Juegos sean un espacio donde la comunidad local participe de forma significativa. Esta visión resuena con la esencia misma del olimpismo, que busca unir diversidad, tradición y esperanza en un solo gesto colectivo.

Los elementos centrales de la resolución

La Resolución de Tregua Olímpica adoptada por Naciones Unidas reúne una serie de compromisos destinados a proteger la integridad de los Juegos y fortalecer su potencial como herramienta de paz. Entre sus puntos más relevantes se encuentra la exhortación a los Estados miembros a respetar la tregua de manera colectiva e individual, asegurando la participación segura de todas las delegaciones en Milán-Cortina 2026. También destaca la necesidad de cooperación internacional para materializar los valores de la tregua, reconociendo el rol clave del COI, el Comité Paralímpico Internacional y las propias Naciones Unidas.

El texto, además, celebra el liderazgo de los atletas en la promoción de la comprensión humana y subraya los esfuerzos del COI para avanzar hacia la igualdad de género, un hito que se verá reflejado en unos Juegos de Invierno más equilibrados que nunca. Asimismo, la resolución insiste en la importancia de la participación de las comunidades locales, entendida como una pieza esencial para fomentar cohesión, identidad y pertenencia durante la organización de los Juegos. Estas directrices consolidan la Tregua Olímpica como un marco que trasciende lo deportivo para convertirse en una herramienta activa de paz y diálogo en el escenario internacional.

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