LIV Golf afronta despidos masivos mientras busca nuevos inversores
Juan José Saldaña
agosto 27, 2026

LIV Golf afronta una profunda reestructuración después de informar a la mayoría de su plantilla que sus contratos finalizarán durante la primera semana de septiembre. El anuncio se produjo apenas tres días después del cierre de la temporada 2026 en Indianápolis y en un momento especialmente delicado para la liga, que se encuentra en plena transición desde el modelo financiero sostenido por el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita hacia una nueva etapa que dependerá de la llegada de capital privado.

La situación refleja la presión que atraviesa una competición que durante sus primeros años contó con una capacidad de inversión extraordinaria. El PIF habría destinado más de 5.000 millones de dólares a LIV Golf en los últimos cinco años, pero su decisión de poner fin al apoyo financiero obliga ahora a reducir operaciones mientras el director ejecutivo, Scott O’Neil, intenta cerrar un acuerdo con un nuevo inversor principal. La urgencia es evidente: la liga ya ha cancelado su campeonato por equipos de final de temporada en Michigan, redujo casi a la mitad la bolsa del torneo de Indianápolis y mantiene compromisos pendientes con algunos proveedores.

LIV Golf reduce su estructura tras el fin del respaldo del PIF

Los despidos anunciados no representan una sorpresa completa para los trabajadores de LIV Golf. La organización ya había advertido a parte de su personal en Estados Unidos y Reino Unido sobre la posibilidad de una reducción de plantilla, anticipando los cambios que supondría el término de la financiación del PIF. Ahora, la liga confirmó que muchos de sus empleados dejarán sus puestos durante la primera semana de septiembre, mientras la organización reduce su estructura para atravesar el período de transición entre lo que denomina LIV 1.0 y una eventual LIV 2.0.

El ajuste llega acompañado de otras señales de tensión financiera. El campeonato por equipos que debía disputarse en Michigan fue cancelado, mientras que el torneo de Indianápolis terminó con una bolsa de premios considerablemente menor. A ello se suman proveedores y contratistas que todavía esperan pagos y que, en algunos casos, han iniciado acciones legales contra la competición. O’Neil, quien asumió como director ejecutivo a comienzos de 2025 en reemplazo de Greg Norman, ha asegurado que pretende cumplir con esas obligaciones mientras intenta mantener abierta la posibilidad de una nueva etapa para la liga.

Un nuevo inversor y el desafío de construir LIV 2.0

El principal objetivo de O’Neil es conseguir un nuevo inversor que permita financiar la continuidad de LIV Golf. Según los antecedentes conocidos, Ted Goldthorpe, director de la firma de inversión BC Partners, habría alcanzado un acuerdo preliminar para convertirse en el nuevo inversor principal. La operación, sin embargo, todavía enfrenta una condición determinante: necesita el respaldo de la mayoría de los jugadores actuales. O’Neil ha reconocido que existe un plazo muy ajustado para concretar la transacción y que los jugadores cuentan con una fecha límite para decidir si se incorporan al nuevo acuerdo, aunque no se ha especificado públicamente cuándo vence ni cuáles serán exactamente sus condiciones.

El proyecto que se encuentra sobre la mesa contempla una LIV 2.0 de menor escala y con un calendario de 10 eventos para 2027, repartidos entre cinco citas en Estados Unidos y otras cinco en mercados internacionales. Para poner en marcha este nuevo modelo, O’Neil estaría buscando una inversión de entre 250 y 350 millones de dólares, con la expectativa de alcanzar la rentabilidad en un período de tres años. Mientras las negociaciones avanzan, la liga debe equilibrar la necesidad de reducir costos con la de mantener el atractivo suficiente para que sus jugadores respalden el proyecto y permitan que la competición continúe bajo una nueva estructura financiera.