LIV Golf pone a la venta dos franquicias para captar 600 millones de dólares
Juan José Saldaña
enero 29, 2026

LIV Golf ha puesto en marcha un nuevo movimiento estratégico para atraer capital privado a su ecosistema. El circuito financiado por el Fondo Soberano saudí (PIF) busca levantar hasta 600 millones de dólares mediante la venta minoritaria de acciones de dos de sus equipos, en una operación que marcaría un antes y un después en la evolución de su modelo de franquicias dentro del golf profesional.
Para ello, la organización ha contratado a Citi Group con el objetivo de liderar el proceso de venta y explorar el interés de potenciales inversores. La aspiración es ambiciosa: que sus trece franquicias alcancen valoraciones cercanas a los mil millones de dólares en el medio plazo, consolidando así un esquema más cercano al de las grandes ligas deportivas estadounidenses que al del golf tradicional.

Un modelo de equipos que busca validación en el mercado

Según Bloomberg, LIV Golf estaría negociando participaciones minoritarias que podrían situar la valoración de cada uno de estos equipos en torno a los 300 millones de dólares. Dentro de este diseño, los capitanes —figuras de primer nivel como Jon Rahm, Dustin Johnson, Bryson DeChambeau y Phil Mickelson— conservarían el 25% de la propiedad de sus respectivas franquicias, reforzando la lógica de pertenencia y liderazgo deportivo dentro del proyecto.
Desde la propia organización, el foco no está únicamente en la venta, sino en el desarrollo de un entramado comercial alrededor de los equipos. “En este momento estamos enfocados en cosas como impulsar los ingresos por patrocinio; además, estamos construyendo nuevos negocios bajo los equipos y estamos aprovechando y utilizando nuestros derechos”, explicó Katie O’Reilly, vicepresidenta ejecutiva de operaciones comerciales de LIV Golf, evidenciando que la estrategia pasa por convertir a las franquicias en plataformas comerciales autónomas.

Patrocinios, tensiones con el PGA Tour y una reunificación lejana

En paralelo, LIV Golf se ha fijado el objetivo de alcanzar los 500 millones de dólares en ingresos comerciales a través de acuerdos de patrocinio con marcas como Saudi Arabian Oil, HSBC Holdings, MGM Resorts International y Salesforce. Estos contratos se convierten en una pieza clave mientras el circuito continúa esperando una resolución definitiva en las conversaciones de fusión con el PGA Tour y el DP World Tour, un proceso que se ha prolongado desde el principio de acuerdo anunciado en junio de 2023.
Las diferencias estructurales siguen siendo el principal obstáculo. Mientras LIV defiende un formato híbrido de competición individual y por equipos, el PGA Tour mantiene su apuesta por el modelo tradicional. El escepticismo también se ha dejado ver en voces autorizadas como la de Rory McIlroy, quien reconoció no ver un escenario cercano de reunificación. La dimensión de estas negociaciones ha sido tal que incluso llegó a involucrar a la Casa Blanca, con declaraciones públicas de Jay Monahan agradeciendo el interés del presidente Donald Trump y el respaldo de jugadores como Tiger Woods y Adam Scott en el complejo proceso.

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