El inicio del Targeted Dialogue marca una nueva etapa en el proceso impulsado por el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Internacional -COI- para la elección de la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2030. Tras la invitación a Asunción, Bangkok y Santiago como Preferred Hosts, el foco se desplaza ahora hacia un análisis más profundo de la viabilidad técnica, operativa y organizativa de cada proyecto.
Esta fase se apoya en los IOC Feasibility Assessments y tiene como objetivo identificar las fortalezas de cada candidatura, así como los aspectos que deberán ser afinados durante el diálogo con el COI. El proceso pone el acento en la capacidad de ajuste de los proyectos, la solidez de sus modelos de gobernanza y la gestión de riesgos asociados a la organización del evento.
Asunción (Paraguay): exigencias de consolidación
Uno de los principales puntos fuertes de la candidatura de Asunción es su modelo compacto, basado en un único grupo de sedes y una sola Villa Olímpica. Este planteamiento simplifica la logística, favorece la experiencia de los atletas y contribuye a la contención de costes. A ello se suma el uso mayoritario de instalaciones existentes o temporales y la experiencia reciente de Paraguay en la organización de eventos multideportivos, que refuerza la credibilidad operativa del proyecto.
En esta fase del proceso, el análisis se orienta a la capacidad del proyecto para sostener su modelo operativo a lo largo de todo el ciclo de los Juegos, desde la planificación inicial hasta la fase de legado. El COI pone el foco en la continuidad institucional tras la experiencia de los Juegos Suramericanos y los Juegos Panamericanos Junior, así como en la consolidación de equipos técnicos estables y en la definición de garantías financieras que respalden un modelo basado en infraestructuras temporales y en la integración posterior de la Villa Olímpica en planes urbanos y sociales de largo plazo.
Bangkok (Tailandia): la complejidad operativa
La propuesta de Bangkok se apoya en la experiencia acumulada de Tailandia en la organización de eventos multideportivos y grandes competiciones internacionales, incluidos los Asian Games y múltiples ediciones de los Southeast Asian Games (SEA Games), cuya edición más reciente se está celebrando actualmente en el país. A ello se suma la organización recurrente de Campeonatos del Mundo y eventos continentales en deportes olímpicos como el boxeo, la halterofilia o el bádminton, lo que ha permitido desarrollar capacidades consolidadas en ámbitos como la logística, el transporte, el alojamiento y la operación de eventos de gran escala.
Al mismo tiempo, el modelo multinúcleo propuesto introduce una mayor complejidad operativa que deberá ser abordada durante el Targeted Dialogue. La coordinación entre sedes, autoridades y operadores logísticos, así como la gestión de factores climáticos y medioambientales, figuran entre los elementos que requerirán un análisis detallado. El contexto político y la estabilidad institucional de Tailandia también forman parte de los aspectos que el COI seguirá de cerca en esta fase.

Santiago (Chile): optimización del modelo
La principal fortaleza de la candidatura de Santiago reside en el uso directo del legado de los Juegos Panamericanos, con una alta concentración de sedes ya operativas y marcos de gobernanza recientemente probados. Esta base permite reducir la necesidad de nuevas inversiones en infraestructura y aporta una ventaja clara en términos de planificación, coordinación interinstitucional y tiempos de ejecución.
El análisis técnico se orienta ahora a la adaptación de ese modelo panamericano a la escala específica de los Juegos Olímpicos de la Juventud. La optimización de los costes operativos, la sostenibilidad financiera del legado y la integración del evento en políticas juveniles de largo plazo son algunos de los aspectos que deberán concretarse con mayor detalle durante el diálogo con el COI, especialmente en lo relativo al uso posterior de las instalaciones y programas asociados.
Más allá de las particularidades de cada proyecto, los informes del COI reflejan patrones comunes en esta fase del proceso, como la atención a la gobernanza, la viabilidad económica y la capacidad de mitigar riesgos. Estos elementos serán determinantes en el desarrollo del Targeted Dialogue y en la evaluación comparativa de las candidaturas.
Con la apertura de esta etapa, el COI trabajará de forma más estrecha con los Comités Olímpicos Nacionales de Paraguay, Tailandia y Chile para profundizar en los ajustes técnicos y operativos necesarios. El Targeted Dialogue se configura así como una herramienta clave para afinar los proyectos antes de la elección final de la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2030, prevista para 2026.




