March Madness, el negocio de la NCAA que sigue creciendo y ya mueve más de 1.000 millones
Javier Nieto
marzo 18, 2026

La National Collegiate Athletic Association -NCAA- ha llevado este año el negocio audiovisual del deporte universitario por encima de los 1.000 millones de dólares, con el March Madness como principal motor de una estructura que durante la última década ha reforzado su dependencia del baloncesto de marzo, pero también ha ampliado sus fuentes de ingresos y su radio comercial. El torneo masculino percibirá 1.020 millones de dólares por derechos audiovisuales dentro del acuerdo vigente con CBS y Turner hasta 2032, una cifra que sitúa por sí sola a la competición en un nivel de facturación que ya iguala lo que generaba todo el torneo por todas sus líneas de negocio en 2017.

La dimensión de ese salto se aprecia también en el conjunto de la NCAA. La organización cerró el ejercicio 2024 con ingresos récord de 1.380 millones de dólares, por encima de los 1.300 millones del año anterior, mientras que su modelo actual sigue apoyándose de forma mayoritaria en televisión, marketing y explotación comercial de campeonatos. Aun así, el peso relativo del contrato audiovisual del March Madness masculino dentro del total ha bajado en la última década, al pasar del 80% de los ingresos en 2015 al 64% en 2025, al tiempo que otras fuentes crecieron de 192,3 millones a 575 millones de dólares, según Sportico.

La NCAA y un modelo apoyado en televisión, marketing y redistribución

Ese cambio no reduce la centralidad del torneo, sino que redefine su función dentro del sistema económico universitario. La propia NCAA señala que la mayor parte de sus recursos procede de los derechos de televisión y marketing y de los campeonatos, y que una parte sustancial de ese dinero vuelve después a conferencias y universidades a través de distintos fondos de distribución. En el ejercicio 2024-2025, la organización sitúa en 1.121,9 millones de dólares la partida de televisión y marketing, y en 278,8 millones la correspondiente a campeonatos.

Dentro de ese reparto, el baloncesto masculino mantiene un papel estructural. La NCAA asigna 141,6 millones de dólares al Basketball Performance Fund y 55,8 millones al Equal Conference Fund, dos mecanismos vinculados al rendimiento y la participación de las conferencias en el torneo masculino. Esa redistribución ayuda a explicar por qué el March Madness no es solo un evento de audiencias, sino una pieza que sostiene la arquitectura financiera de buena parte del deporte universitario de Estados Unidos, al margen de que el fútbol americano quede fuera del balance directo de la NCAA por operar bajo estructuras independientes.

El torneo femenino gana valor comercial

La otra gran transformación del negocio ha llegado por el lado femenino. En enero de 2024, la NCAA firmó con ESPN un acuerdo de ocho años y 920 millones de dólares para los derechos de 40 campeonatos, entre ellos el torneo femenino de baloncesto, un movimiento que elevó de forma notable el valor de un activo que durante años había sido considerado infravalorado dentro de la cartera audiovisual universitaria.

Ese giro ya se ha trasladado a la distribución económica. La División I aprobó que los equipos participantes en el campeonato femenino generen fondos para sus conferencias con un sistema similar al del torneo masculino. El nuevo esquema arranca con 15 millones de dólares en 2025-2026, subirá a 20 millones en 2026-2027 y alcanzará 25 millones a partir de 2027-2028, incorporando por primera vez una lógica estable de retorno económico ligada al rendimiento competitivo en el cuadro femenino.

Apuestas, datos y negocio digital amplían el perímetro económico del torneo

Junto al bloque audiovisual, la NCAA ha reforzado el aprovechamiento comercial del ecosistema que rodea al March Madness. El 25 de abril de 2025 amplió hasta 2032 su acuerdo con Genius Sports, que pasó a ser distribuidor exclusivo de los datos oficiales para operadores regulados de apuestas en todos los torneos de postemporada. La decisión amplía el valor de la competición más allá de la retransmisión y lo conecta con uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro del mercado deportivo estadounidense.

Ese entorno también se refleja en las previsiones de juego. La American Gaming Association -AGA- estimó que los estadounidenses apostarían legalmente 3.100 millones de dólares en los torneos masculino y femenino de 2025, y esa proyección ha subido a 3.300 millones en 2026. La cifra no entra de forma directa en la cuenta de resultados de la NCAA, pero sí mide la escala comercial que ha alcanzado March Madness como producto mediático, publicitario y de datos en el calendario deportivo de Estados Unidos.