Más goles y más público: así crece el Mundial femenino de balonmano
Javier Nieto
diciembre 17, 2025

El Campeonato del Mundo Femenino de Balonmano 2025, celebrado en Alemania y Países Bajos, ha establecido un nuevo récord histórico de asistencia, con 354.029 espectadores en los pabellones antes de la jornada final. La cifra supera el anterior máximo registrado en 2023, cuando el torneo alcanzó los 344.399 asistentes, y confirma una tendencia de crecimiento del evento a igualdad de formato competitivo.

La edición de 2025 reunió a 32 selecciones, el mismo número que en los campeonatos de 2021 y 2023, y se disputaron 108 partidos, ligeramente por debajo de los 112 encuentros del Mundial anterior. La mejora en la asistencia, por tanto, no responde a una ampliación del torneo, sino a una mayor capacidad de convocatoria dentro de una estructura ya consolidada.

Más del doble de asistencia desde 2021

El salto resulta especialmente significativo al comparar con España 2021, cuando el Mundial registró 119.041 espectadores. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante: en 2023 se superó por primera vez la barrera de los 340.000 asistentes y en 2025 se ha vuelto a elevar el listón, con más de 9.600 espectadores adicionales respecto al récord anterior. Estos datos sitúan al campeonato femenino en su mejor momento histórico en términos de presencia de público.

La elección de Alemania y Países Bajos como sedes conjuntas ha contribuido a este resultado. Ambos países cuentan con una larga tradición en el balonmano de alto nivel, estructuras federativas sólidas y una base de aficionados acostumbrada a competiciones internacionales, factores que han favorecido una respuesta sostenida del público a lo largo de todo el torneo. Más de 2.000 voluntarios participaron en la operativa diaria del evento, garantizando el funcionamiento de las sedes, la atención a equipos y oficiales y la gestión del flujo de espectadores durante las distintas fases del campeonato.

Más ritmo, más goles y mayor eficacia ofensiva

Más allá de la asistencia, el campeonato dejó indicadores claros de evolución deportiva medidos a través de datos objetivos. En las ocho mejores selecciones del torneo, el número medio de ataques alcanzó 56,8 por partido, con una duración media de 31,7 segundos por ataque, reflejo de un ritmo de juego elevado y sostenido.

Ese incremento del ritmo se tradujo en una mejora de la producción ofensiva. El Mundial registró una media de 64,0 goles por partido, el valor más alto de la historia del torneo, superando el anterior récord de 60,8 goles establecido en 2003. La eficacia ofensiva se situó en el 56,4%, el nivel más alto de los últimos 20 años, tras haber descendido hasta el 52,9% en la edición de 2023. En este apartado, Noruega lideró el campeonato con un 61,7% de efectividad.

Menos errores y partidos más igualados

Otro indicador relevante fue la reducción de los errores técnicos. En 2025, los equipos promediaron 11,2 errores por partido, frente a los 11,8 registrados en 2023. Hungría destacó en este apartado, con solo 9,1 errores de media, marcando una referencia en la gestión del juego.

Estos factores contribuyeron a una mayor igualdad competitiva. La mayoría de los encuentros se decidieron por diferencias reducidas en el marcador, tanto en la fase de grupos como en las eliminatorias: Brasil alcanzó los cuartos de final y finalizó en sexta posición tras competir de forma ajustada ante selecciones europeas; Angola escaló hasta la décima plaza, firmando uno de sus mejores resultados históricos; y Japón se situó en el puesto 13, consolidándose como una presencia estable en la mitad alta de la clasificación. En las rondas eliminatorias, varios partidos se mantuvieron abiertos hasta los últimos minutos, tanto en octavos como en cuartos de final, lo que contrastó con ediciones anteriores en las que los márgenes solían ser más amplios.

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