El crecimiento del triatlón a nivel global no solo se refleja en el aumento de atletas y competencias internacionales, sino también en las conversaciones que comienan a abrirse sobre quienes construyen el deporte desde fuera de la pista. La última actualización del estudio de World Triathlon sobre mujeres entrenadoras ofrece una radiografía mucho más amplia y profunda de la realidad que viven las coaches dentro de esta disciplina, exponiendo tanto los avances alcanzados como las barreras que aún persisten en los espacios de liderazgo y alto rendimiento.
La investigación amplió significativamente su alcance respecto al estudio realizado en 2025, pasando de 127 respuestas provenientes de 55 países a una muestra global de 715 participantes, entre entrenadoras y entrenadores. Más allá de los números, el informe pone sobre la mesa temas que atraviesan el deporte contemporáneo: desigualdad de oportunidades, percepción de género, acceso a formación y protección dentro de los entornos deportivos. El estudio también refleja cómo muchas mujeres han construido sus trayectorias desde la experiencia práctica, sosteniendo carreras deportivas y de entrenamiento en contextos que todavía presentan desafíos estructurales importantes.
La experiencia y el compromiso de las entrenadoras en el triatlón mundial
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el perfil que dibuja sobre las entrenadoras de triatlón. Lejos de ciertos estereotipos, la mayoría son mujeres altamente experimentadas, profundamente vinculadas al deporte y con una extensa trayectoria tanto como atletas como entrenadoras. Según el estudio, muchas cuentan con más de dos décadas relacionadas al triatlón y cerca de 14 años de experiencia específica en entrenamiento, además de continuar activamente involucradas en la competencia deportiva.
La investigación también desmonta algunas percepciones tradicionales asociadas al rol femenino en el deporte. Contrario a la idea de que las principales dificultades pasan exclusivamente por la conciliación familiar, muchas entrenadoras señalaron que el mayor obstáculo sigue siendo el limitado acceso a oportunidades de alto rendimiento. A esto se suma la persistencia de percepciones diferenciadas basadas en el género, ya que casi la mitad de las entrenadoras afirmaron sentirse tratadas de manera distinta o no estar seguras de si habían vivido experiencias de desigualdad. En paralelo, el estudio evidencia que gran parte de estas profesionales han llegado al entrenamiento mediante caminos prácticos y experiencias de terreno, más que desde estructuras académicas tradicionales.
Diferencias estructurales y desafíos que aún persisten en el deporte
El informe también permitió comparar las experiencias entre entrenadoras y entrenadores, revelando diferencias importantes en carga laboral, acceso a recursos y percepción de reconocimiento. Mientras los entrenadores masculinos reportaron mayores horas de trabajo semanal y una percepción más positiva respecto a la compensación económica, las mujeres señalaron con mayor frecuencia sentirse parcialmente valoradas y con menos acceso a espacios de desarrollo competitivo. Muchas entrenadoras trabajan principalmente de manera presencial, entrenan sobre todo a atletas femeninas y realizan menos campamentos anuales debido a limitaciones estructurales y financieras.
Las diferencias también aparecen al analizar la realidad entre federaciones desarrolladas y aquellas en vías de crecimiento. En los países con estructuras más consolidadas, las entrenadoras suelen tener acceso a entornos más profesionalizados, equipos de trabajo amplios y mayores oportunidades de educación formal. En cambio, en federaciones emergentes, muchas coaches deben compatibilizar el entrenamiento con otros trabajos y asumir múltiples funciones dentro de la organización deportiva. Frente a este escenario, World Triathlon ha identificado como prioridades futuras el fortalecimiento de programas de mentoría, la ampliación de redes de apoyo, la formación accesible y el desarrollo de políticas de protección, entendiendo que el crecimiento sostenible del triatlón también depende de garantizar espacios más equitativos y seguros para quienes lideran el deporte día a día.
