El presidente de la International Biathlon Union (IBU), Olle Dahlin, fue distinguido con la Orden Olímpica, la máxima condecoración que concede el Comité Olímpico Internacional (COI), en reconocimiento a su contribución al deporte mundial y a su fidelidad al ideal olímpico. La distinción le fue entregada por la presidenta del COI, Kirsty Coventry, en un momento cargado de simbolismo para el Movimiento Olímpico.
La ceremonia tuvo lugar durante la sesión de clausura del COI en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, escenario que reunió a dirigentes, federaciones y atletas en el cierre de la cita invernal. Allí, ante los miembros del organismo y las partes interesadas del olimpismo, se puso en valor una gestión que asumió el desafío de transformar la cultura del biatlón en un contexto que exigía recuperar credibilidad y fortalecer principios.
Una transformación basada en la gobernanza y la confianza
En su intervención, Coventry recordó el contexto en el que Dahlin asumió la presidencia en 2018: un momento en el que el deporte necesitaba restaurar la confianza, salvaguardar sus valores y situar a los atletas en el centro de cada decisión. Destacó su paciencia y claridad para impulsar cambios profundos, así como su convicción de que la buena gobernanza debía convertirse en la columna vertebral de la organización.
Bajo su liderazgo, estrategias como Target 26 no solo modernizaron los estándares de gobernanza y ampliaron el alcance internacional del biatlón, sino que contribuyeron a construir una IBU más sólida y resiliente. El fortalecimiento institucional, el acompañamiento a las federaciones nacionales y la protección de la integridad deportiva se integraron en una visión que buscó proyectar al biatlón hacia una nueva etapa.
Un reconocimiento compartido con la familia del biatlón
Al recibir la Orden Olímpica, Dahlin subrayó el carácter colectivo del reconocimiento. Aseguró que aceptaba el premio en nombre de toda la familia del biatlón, desde la Junta Ejecutiva de la IBU hasta las federaciones nacionales, socios y personal, cuya dedicación —afirmó— hizo posible los avances alcanzados. Destacó el trabajo conjunto con el COI y expertos independientes para conducir al deporte hacia una era centrada en la integridad, la innovación y la sostenibilidad.
El dirigente también evocó las actuaciones de los atletas en Antholz-Anterselva y la atmósfera generada por los aficionados como prueba viva de la vitalidad del biatlón. En la misma sesión, la cuatro veces olímpica Johanna Talihärm prestó juramento como miembro del COI tras su elección a la Comisión de Atletas, un gesto que reforzó la presencia de la voz de los deportistas en el corazón del Movimiento Olímpico.




