La Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) atraviesa uno de los momentos de transformación más significativos de su historia reciente, marcado por una transición en su alta dirección que coincide con el inicio del segundo mandato de la presidenta Petra Sörling. Tras la continuación de la Asamblea General Anual de 2025 y la primera reunión del renovado Comité Ejecutivo, la institución anunció cambios que buscan alinear su estructura interna con los desafíos y ambiciones de una federación que se prepara para su centenario en 2026. Esta reconfiguración abre un nuevo capítulo para un deporte que ha debido reinventarse ante las exigencias de un escenario global en constante evolución.
El proceso, trabajado de manera sostenida durante los últimos meses, contempla la transición de figuras clave como Steve Dainton, quien asumirá a tiempo completo el liderazgo de World Table Tennis (WTT), y Raúl Calín, que dejará la ITTF tras décadas de servicio. Ambos movimientos marcan el inicio de una reorganización administrativa que requerirá nuevas miradas y una dirección capaz de sostener operaciones diarias, mantener la cohesión entre las Asociaciones Miembro y proyectar el tenis de mesa hacia un futuro que combina modernización, gobernanza robusta y expansión global.
Una nueva estructura para un momento decisivo
La visión de Petra Sörling emerge como un eje fundamental en este proceso. Su liderazgo, respaldado por los miembros de la ITTF, impulsa una transición que no solo busca responder a una necesidad organizativa, sino también preparar a la federación para un ciclo decisivo. En sus palabras, el mandato renovado obliga a garantizar que la estructura de liderazgo sea la adecuada para enfrentar los próximos años: un periodo que exigirá modernizar procesos, fortalecer equipos y desarrollar estrategias capaces de sostener el crecimiento del tenis de mesa en un entorno competitivo y cambiante. En este contexto, el centenario de la ITTF en 2026 se presenta como un punto de inflexión que invita a repensar la federación desde una perspectiva de largo plazo.
El reconocimiento a la labor de Dainton y Calín refleja la importancia humana detrás de esta transición. Ambos fueron piezas clave para navegar años especialmente complejos, desde la pandemia de COVID-19 hasta tensiones geopolíticas y dificultades económicas globales. Bajo su administración, la ITTF logró consolidar su estabilidad financiera, ampliar su cartera de eventos y fortalecer su relevancia dentro de los Movimientos Olímpico y Paralímpico. La huella que dejan no se limita a lo institucional; es también un testimonio del compromiso personal, la visión sostenida y la resiliencia que marcaron su paso por la organización.
Liderazgos que trazan nuevos caminos
La trayectoria de Steve Dainton dentro de la ITTF es reflejo de una visión basada en la innovación y el desarrollo empresarial. Como director ejecutivo desde 2017, impulsó una transformación estructural que se materializó en la creación de World Table Tennis, una plataforma que rediseñó la manera en que el tenis de mesa se proyecta a nivel global. Su paso hacia un liderazgo exclusivo en WTT no es solo una transición profesional, sino un acto de continuidad con una misión que él mismo ayudó a construir: la de profesionalizar los eventos, elevar la experiencia para atletas y aficionados, y posicionar al deporte como un producto competitivo en mercados emergentes y consolidados. Para Dainton, el crecimiento exponencial de WTT en pocos años valida su decisión de dedicar todos sus esfuerzos a la siguiente etapa de la organización.
Por su parte, Raúl Calín encarna la dimensión humana del tenis de mesa. Tras 35 años dedicados al deporte en múltiples roles —jugador, entrenador, árbitro, líder en gobernanza y figura clave dentro del movimiento paralímpico—, su salida responde a la convicción de que la federación está lista para un nuevo ciclo con nuevas energías. Su gestión como secretario general desde 2017 estuvo marcada por avances históricos en gobernanza, el fortalecimiento operativo de eventos y la incorporación de nuevas disciplinas al programa olímpico. Su despedida, expresada con profunda gratitud y emoción, subraya la dimensión afectiva y vocacional que ha sostenido su carrera. Próximamente asumirá un nuevo rol en una Federación Olímpica Internacional, llevando consigo una experiencia invaluable y un compromiso intacto con el crecimiento del deporte.




