Por qué el fútbol femenino busca independizarse de la gestión de los clubes masculinos
Javier Nieto
julio 14, 2026

Bex Smith, exinternacional con Nueva Zelanda y consejera delegada de Crux Football, sostiene que el fútbol femenino europeo no está limitado por la falta de público o de potencial económico, sino por unas estructuras de propiedad que continúan situándolo detrás de los equipos masculinos. “Para mí, no es que el fútbol femenino no funcione o no sea lo bastante popular, porque hemos visto muchos ejemplos de que sí funciona cuando se le dedican recursos específicos”, explicó la antigua responsable de competiciones del Mundial femenino de la Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA- en declaraciones a ‘SportsPro’.

Crux Football nació en 2025 para adquirir y gestionar de manera independiente clubes femeninos europeos. El grupo compró el 100% del Montpellier HSC Féminines y posteriormente entró en el FC Rosengård, el equipo más laureado de Suecia, con una participación del 48%, mientras la asociación conserva más del 51% del capital y los votos. Smith entrevistó personalmente a todas las jugadoras del Montpellier antes de cerrar la primera operación y selecciona proyectos con instalaciones adecuadas, una localización atractiva, identidad reconocible y margen comercial. La asistencia a sus partidos se ha multiplicado por cinco y Smith asegura que Crux ya podría vender sus participaciones en ambos clubes por cantidades superiores a las invertidas. La estructura accionarial de Rosengård mantiene el control en manos de la asociación.

Clubes pensados cada día para el fútbol femenino

La autonomía que plantea Smith no se limita a separar sociedades o cambiar propietarios. El objetivo es dotar a cada equipo de una dirección general, un área comercial y un departamento de marketing que trabajen exclusivamente para sus jugadoras, sus aficionados y sus patrocinadores. “Se levantan cada día y todo en lo que se centran es el club de fútbol femenino. Creo que esa es la clave para iniciar la siguiente etapa de crecimiento del fútbol femenino europeo”, señaló. La estructura contrasta con la de secciones que comparten personal, presupuestos y procesos de decisión con organizaciones cuyo principal volumen de negocio continúa procediendo del equipo masculino.

Los ingresos comerciales resultan especialmente relevantes porque los contratos audiovisuales se negocian por ciclos de varios años y quedan, en buena medida, fuera del control directo de los clubes. El informe de Deloitte recogido por ‘SportsPro’ atribuye a esta vía el 72% de los ingresos de los 15 equipos femeninos con mayor facturación. Crux prepara una oferta paneuropea para que las marcas puedan asociarse simultáneamente con varios clubes y ha desarrollado con Ted Knutson, fundador de StatsBomb, una plataforma tecnológica específica para detectar, formar y traspasar futbolistas. Smith asegura que las ofertas recibidas ya superan las previsiones iniciales del grupo.

Alexia Putellas y Alisha Lehmann eligen proyectos independientes

La estructura de propiedad también ha comenzado a intervenir en las decisiones de algunas de las futbolistas más reconocidas. Alexia Putellas dejó el FC Barcelona después de 14 temporadas para incorporarse el 8 de julio al London City Lionesses, único equipo de la máxima categoría de Inglaterra sin vinculación con un club masculino. “La ambición del club y su firme compromiso por crecer como una entidad independiente dedicada exclusivamente al fútbol femenino conectan profundamente conmigo”, afirmó la doble ganadora del Balón de Oro. El equipo, propiedad de Michele Kang, añadió el lunes a Mapi León, otra pieza histórica del Barcelona, aunque la defensa relacionó su decisión con el proyecto y el crecimiento del fútbol inglés, no expresamente con su modelo independiente.

Alisha Lehmann sí identificó la independencia como un factor importante para cambiar la Juventus por el FC Como Women, propiedad de Mercury13 y sin relación societaria con el Como 1907 masculino. La internacional suiza defendió que estos proyectos permiten al fútbol femenino definirse “en sus propios términos” y muestran que existe “otra manera de hacer las cosas”. Jule Brand y Ashley Lawrence también han valorado la transformación de OL Lyonnes, especialmente la atención de Kang a las necesidades de las futbolistas, aunque ninguna de ellas ha presentado la separación como una fórmula aplicable a todos los clubes.

La propiedad multiclub abre un conflicto con la UEFA

Kynisca agrupa a London City Lionesses, OL Lyonnes y Washington Spirit; Mercury13 cuenta con clubes como Como Women, Badalona Women y Bristol City; y Bay Collective, respaldado por Sixth Street, ha adquirido una participación mayoritaria en el Sunderland. Estos grupos comparten tecnología, captación, servicios médicos, conocimiento deportivo y departamentos comerciales, distribuyen el riesgo entre varias entidades y ofrecen a los patrocinadores presencia en diferentes mercados. Kang define la propiedad multiclub como “una necesidad, no un lujo” para alcanzar el nivel de inversión que necesitan las jugadoras.

El crecimiento de estas carteras choca con el artículo 5 del reglamento de la Liga de Campeones femenina de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol -UEFA-. La norma impide que dos equipos sometidos a la influencia de un mismo propietario participen en la competición, una restricción que la directora de fútbol femenino del organismo, Nadine Kessler, considera necesaria para preservar la integridad deportiva. Smith acepta ese principio, pero sostiene que trasladar al fútbol femenino las reglas concebidas para un negocio masculino más maduro puede desincentivar una inversión todavía necesaria. “Nuestros modelos multiclub son totalmente diferentes de cualquier modelo multiclub del fútbol masculino”, afirmó.

Independencia sin renunciar al nombre ni a la historia

La tendencia tampoco implica que todos los equipos deban romper con sus clubes de origen. Arsenal, Chelsea y Barcelona encabezaron la última Women’s Football Money League con ingresos respectivos de 25,6, 25,4 y 22 millones de euros, el 46% de la facturación conjunta de los 15 clubes analizados. Arsenal aprovecha el Emirates Stadium, su comunidad de aficionados y una marca compartida; Barcelona continúa siendo una sección oficial, pero cuenta con estructura deportiva y acuerdos comerciales específicos; y Chelsea Women fue transferido desde Chelsea FC Holdings a BlueCo, una separación societaria dentro de la misma propiedad que no equivale necesariamente a una independencia operativa.

OL Lyonnes y Viktoria Berlin ofrecen otras respuestas. Kang posee el 52,9% del club francés y Eagle Football Group, la antigua OL Groupe, conserva el 47,1%, dentro de una estructura diferenciada que mantiene vínculos con el Olympique Lyonnais. En Berlín, la sociedad creada para gestionar el equipo femenino controla el 99% de la entidad, después de conservar su nombre, su historia y su conexión local y reunir a cerca de 250 inversores. La cuestión para Barcelona, Arsenal, Chelsea, Lyon y otros clubes con equipos masculinos y femeninos de primer nivel es si deben mantener una identidad común mientras separan presupuesto, dirección, estrategia comercial y decisiones deportivas. Kara Nortman, cofundadora de Angel City e inversora en Viktoria, lo plantea así: “Siempre existe una solución estructural. Puede no ser exactamente igual, pero se trata de crear, en este caso, una independencia total y también un espíritu independiente”.